Rusia, 24 de julio de 2025 – Un trágico accidente aéreo sacudió el extremo oriental de Rusia este jueves, cuando un avión de pasajeros Antonov An-24, operado por la aerolínea siberiana Angara, se estrelló cerca de la ciudad de Tynda, en la región de Amur. Se teme que las casi 50 personas a bordo hayan fallecido, según informaron los servicios de emergencia rusos.

El avión, con matrícula de 1976 y casi 50 años de antigüedad, cubría la ruta entre Blagovéshchensk y Tynda cuando desapareció de los radares al aproximarse a su destino. Poco después, los restos del fuselaje en llamas fueron avistados por un helicóptero Mi-8 de la Agencia Federal de Transporte Aéreo en una zona boscosa, a unos 15 kilómetros de Tynda.

Según datos preliminares, a bordo viajaban 43 pasajeros —incluidos cinco niños— y seis miembros de la tripulación, aunque el Ministerio de Emergencias maneja una cifra ligeramente inferior, cercana a las 40 personas.

El accidente ocurrió en una región remota y densamente arbolada, lo que ha dificultado las tareas de rescate. Equipos de emergencia se dirigen al lugar para recuperar cuerpos y recopilar información que permita esclarecer las causas del siniestro. Un video difundido por el Ministerio de Situaciones de Emergencia muestra la magnitud del impacto en el terreno.

La funcionaria Yuliya Petina informó a través de Telegram que el fuselaje fue hallado en llamas durante la operación de búsqueda. Las autoridades han iniciado una investigación oficial para determinar las causas del accidente.

Este hecho reabre el debate sobre la seguridad de los aviones de fabricación soviética que aún operan en ciertas regiones del país, especialmente en rutas de difícil acceso.