Durante la madrugada del viernes 25 de julio, un árbol colapsó dentro del Complejo Cultural Los Pinos debido a las intensas lluvias registradas en la Ciudad de México. El incidente provocó la caída de la estatua del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, ubicada en la emblemática Calzada de los Presidentes.

El impacto dañó severamente la escultura de bronce: una pierna se desprendió y la base quedó parcialmente destruida. Personal de seguridad del recinto notificó a las autoridades culturales, quienes ya se encuentran evaluando las condiciones de la pieza para determinar su posible restauración.

La estatua, obra del escultor Ricardo Ponzanelli, fue inaugurada el 1 de diciembre de 2012. Representa al ex mandatario con la banda presidencial y las manos entrelazadas. Su elaboración tuvo un costo superior a los 500 mil pesos, de acuerdo con datos del Estado Mayor Presidencial. La Secretaría de Cultura informará en los próximos días los pasos a seguir para su reinstalación.

La caída de la figura no pasó desapercibida en redes sociales, especialmente en la plataforma X, donde rápidamente se convirtió en tendencia. Entre ironías y comentarios sarcásticos, muchos usuarios interpretaron el hecho como una metáfora política. “Las lluvias no perdonan… ni la historia”, fue una de las frases más compartidas.

Algunos internautas celebraron lo ocurrido como una especie de “derrota simbólica” de Calderón: “Lo que el Poder Judicial no pudo, hoy un árbol y la madre naturaleza lo hicieron”. Otros, sin reparos, propusieron su destino: “Esta porquería sí la puedes desaparecer, rematar, vender al fierro viejo…”, escribió un usuario.

La escena ha provocado un abanico de reacciones entre crítica, humor y memoria ciudadana, demostrando que incluso un accidente natural puede detonar una reflexión colectiva sobre el legado político y el juicio del tiempo.