Crece la indignación en Vietnam ante el presunto desplazamiento forzado de agricultores locales para dar paso a un lujoso campo de golf de 1,500 millones de dólares, vinculado a la familia del expresidente estadounidense Donald Trump. Agricultores afectados afirman que las autoridades les están ofreciendo una compensación mínima: apenas “un puñado de dólares y arroz”.
La agricultora Nguyen Thi Huong denunció que fue obligada a abandonar su granja a cambio de solo 3,200 dólares y algunas provisiones de arroz. Su caso refleja el malestar creciente entre miles de campesinos que serán desplazados por el proyecto, que ocupará un terreno de 990 hectáreas, actualmente destinado al cultivo de plátanos, longan y otros productos agrícolas.
El proyecto representa la primera incursión de la Organización Trump en Vietnam, a través de un acuerdo de licencia de marca de 5 millones de dólares con la inmobiliaria local Kinhbac City (KBC.HM). Aunque la familia Trump no financia directamente la obra ni paga compensaciones, gestionará el club una vez finalizado.
Las autoridades locales, según informes, han ofrecido entre 12 y 30 dólares por metro cuadrado de tierra, además de pagos menores por las plantas arrancadas y raciones de arroz durante algunos meses. Sin embargo, varios agricultores han expresado su rechazo, argumentando que las cifras están muy por debajo del valor real de la tierra que les ha sustentado por décadas.
“Si fuera para una carretera o una escuela, entendería. Pero esto es para un campo de golf de lujo”, dijo Nguyen Thi Chuc, agricultora de 54 años, que recibirá alrededor de 30 dólares por metro cuadrado por su pequeña parcela de 200 metros cuadrados.
En Vietnam, la tierra pertenece al Estado y los agricultores solo tienen derecho de uso a largo plazo. Esto limita su capacidad de oponerse cuando el gobierno decide reasignar sus terrenos, lo que ha dado lugar a frecuentes —aunque mayormente infructuosas— protestas.
El primer ministro vietnamita, Pham Minh Chinh, aseguró en mayo que la compensación sería “justa”, durante una ceremonia de inicio de obras en la que participó Eric Trump, hijo del expresidente y actual vicepresidente sénior de la Organización Trump.
A pesar de las promesas oficiales y los supuestos beneficios económicos del club de golf, el descontento crece entre los agricultores, en su mayoría personas mayores, que temen no encontrar alternativas de sustento en una economía cada vez más enfocada en el desarrollo urbano y turístico.







