Santa Teresa, Nuevo México, 20 de agosto de 2025 — El gobierno de Estados Unidos ha comenzado a pintar de negro el muro fronterizo con México, retomando una propuesta impulsada durante la anterior administración de Donald Trump. La medida busca dificultar los cruces irregulares al incrementar la temperatura del muro y volverlo más complicado de escalar.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció que esta acción responde directamente a una solicitud del expresidente Trump, quien argumentó que el calor absorbido por la pintura haría más difícil la escalada. “Cuando algo se pinta de negro, se calienta aún más, lo que dificulta aún más que la gente lo suba”, afirmó en conferencia de prensa.
Los trabajos comenzaron en el tramo de Santa Teresa, Nuevo México, una zona considerada crítica por su cercanía con Ciudad Juárez y su relativa baja vigilancia. El proyecto, parte del paquete legislativo One Big Beautiful Bill Act, contempla no solo la pintura del muro, sino una estrategia integral que incluye la expansión de la infraestructura, el refuerzo tecnológico con sensores y cámaras, y la contratación de más agentes fronterizos.
El costo adicional de pintar el muro negro asciende a 1.2 millones de dólares por milla, lo que representa un gasto estimado de más de 500 millones de dólares solo en esta fase. El Congreso aprobó un presupuesto total de 46 mil millones de dólares para completar el muro y fortalecer el sistema migratorio.
Críticas por el costo y la efectividad
A pesar de los argumentos oficiales, la iniciativa ha generado una oleada de críticas por parte de defensores de derechos humanos, analistas y legisladores demócratas. Cuestionan no solo el alto costo, sino la efectividad de la medida para frenar los flujos migratorios.
Estudios recientes de organizaciones como Human Rights Watch y la Universidad de California en San Diego advierten que el endurecimiento de medidas físicas no ha reducido los cruces, sino que ha desplazado las rutas hacia zonas más peligrosas. En 2024, se registraron más de 900 muertes de migrantes en intentos de cruce, la cifra más alta desde que se tienen registros.
Además, el Congresional Budget Office (CBO) señaló que la inversión para pintar el muro representa un uso ineficiente de recursos en comparación con otras estrategias.
Un debate en torno a la política migratoria
La administración estadounidense defiende la medida como parte de un enfoque integral de seguridad fronteriza, que combina barreras físicas, vigilancia avanzada y respuesta institucional. Sin embargo, expertos como el exjefe de la CBP, Gil Kerlikowske, han advertido que las barreras físicas tienen una efectividad limitada si no se abordan las causas estructurales de la migración como la violencia, pobreza y el cambio climático.
Organismos como la ACLU (American Civil Liberties Union) han interpuesto demandas legales contra el proyecto, alegando violaciones a los derechos humanos y al medio ambiente.
Con más de 2.2 millones de encuentros con migrantes registrados en la frontera sur durante el año fiscal 2024, el debate sobre cómo abordar la migración continúa polarizando la política estadounidense, mientras se ejecutan medidas que, para muchos, priorizan el simbolismo político sobre soluciones reales y humanas.







