La reciente detención de 38 presuntos integrantes de la Iglesia de la Luz del Mundo en Michoacán ha generado preocupación y controversia, luego de que un exmiembro de la congregación revelara la existencia de un grupo interno que funcionaría como una guardia privada del líder religioso Naasón Joaquín García, actualmente sentenciado por abuso de menores en Estados Unidos

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Sharim Guzmán, quien se identifica como sobreviviente de la iglesia, denunció que los detenidos formarían parte de un grupo llamado Jahzer, al que describió como una estructura de “intimidación y choque” al servicio del autodenominado “apóstol”. Según su testimonio, estos grupos reciben entrenamiento paramilitar al menos dos veces al año, incluyendo técnicas de defensa personal, manejo de armas —muchas de ellas réplicas— y detección de explosivos.

Aunque Guzmán no confirmó vínculos directos con el crimen organizado, señaló que “los hechos hablan por sí solos”, ya que establecer un centro de adiestramiento de ese tipo sin conocimiento o permiso de grupos delictivos en la zona sería prácticamente imposible.

Entre los arrestados habría familiares de pastores e incluso un presunto exmilitar identificado como Ángel Aragón, señalado como responsable del adiestramiento y de la seguridad de la residencia apostólica en Guadalajara, conocida como La Hermosa Provincia.

Guzmán también advirtió que dentro de la organización religiosa aún hay víctimas que viven bajo intimidación, entre ellas mujeres, niños y adultos que temen hablar debido a la presión ejercida por estos grupos.

Además, denunció que el grupo Jahzer mantenía prácticas que reflejan una realidad alterna: “Hacen su propio desfile del 16 de septiembre, su propio grito del 15 e invitan a políticos”, aseguró.

Finalmente, los propios detenidos habrían declarado que se encontraban en preparación ante un supuesto “apocalipsis”, reforzando así las sospechas de adoctrinamiento extremo y aislamiento ideológico dentro de la comunidad.