La posibilidad de presenciar una aurora boreal en territorio español ha generado gran expectación entre astrónomos y aficionados al cielo. Tras el espectacular fenómeno registrado en mayo de 2024 —cuando los cielos de Cádiz, Zaragoza, Lugo y Tarragona se tiñeron de verdes, rosas y violetas—, todo indica que España podría volver a ser testigo de este fenómeno extraordinario, reservado tradicionalmente a regiones como Islandia o Laponia.

Por primera vez desde 2004, las condiciones son propicias para que el sur de Europa vuelva a disfrutar de este espectáculo natural, gracias al incremento de la actividad solar. El Sol se encuentra cerca del máximo de su ciclo de 11 años, lo que favorece la aparición de potentes eyecciones de masa coronal (CME): enormes nubes de plasma que viajan por el espacio y que, en ocasiones, dan lugar a las llamadas “tormentas solares caníbales”, cuando una CME rápida alcanza y absorbe a una más lenta. Esta violenta colisión puede golpear la magnetosfera terrestre con tal intensidad que provoque auroras visibles incluso en latitudes medias, como la península ibérica.

Las auroras boreales son el resultado de la interacción entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra. Cuando las partículas cargadas chocan con la atmósfera terrestre, excitan los átomos de oxígeno y nitrógeno, que liberan energía en forma de luz. El color depende del gas implicado: el oxígeno genera tonalidades verdes, mientras que el nitrógeno produce brillos rosados o violetas.

La intensidad de estas tormentas solares se mide mediante dos escalas:

La escala G, que va de G1 (leve) a G5 (extrema).

El índice Kp, que mide la actividad geomagnética del planeta en una escala de 0 a 9.

Cuando el índice Kp supera los 6 puntos, el óvalo auroral —la región donde se hacen visibles estas luces— puede desplazarse más al sur, aumentando las probabilidades de observación desde España. Las tormentas clasificadas como G4 o G5 son las que permiten ver auroras desde latitudes mediterráneas.

A pesar del entusiasmo que generan estas predicciones, los expertos insisten en que no es posible anticipar con precisión cuándo ocurrirá una aurora. Incluso con los mejores sistemas de monitoreo solar, solo se pueden prever estas eyecciones con unos pocos días de antelación.

¿Dónde y cómo ver una aurora boreal en España?

El periodo entre finales de 2025 y comienzos de 2026 se perfila como el más favorable dentro del ciclo solar actual para observar auroras desde la península. Para quienes deseen intentarlo, se recomienda:

Buscar zonas rurales alejadas de la contaminación lumínica, especialmente en el norte de España: Galicia, León, Navarra o los Pirineos.

Orientarse hacia el norte o noreste, donde suele concentrarse la actividad auroral.

Consultar alertas geomagnéticas y estar atentos si el índice Kp supera los 6 puntos.

Elegir lugares con buena altitud, cielos despejados y sin luces artificiales.

Ver una aurora boreal desde suelo español sigue siendo un evento raro y esquivo, pero no imposible. La paciencia, la preparación y un poco de suerte pueden convertir una noche cualquiera en un recuerdo inolvidable.