En medio de los devastadores estragos que dejaron las lluvias del pasado 9 de octubre, una historia de amor y resistencia conmovió a millones en redes sociales. Entre las imágenes de destrucción y desesperación, un video captó a dos adultos mayores abrazados, aferrándose a la vida mientras esperaban ser rescatados. Eran Hilario y Elodia, conocidos por sus vecinos como Don Layo y Doña Elo.
Ambos sobrevivieron a la fuerza de las inundaciones que afectaron a varios estados del país, entre ellos Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí. Su casa, construida por Don Layo con madera y lámina tras años de trabajo como pescador, fue arrasada por la corriente.
“La noche del desastre escuché cómo el agua rompía el fondo de la casa. Cuando cayó el ropero, le dije a mi vieja que me tomara del cuello con todas sus fuerzas”, relató Don Layo. El nivel del agua subió rápidamente, y en cuestión de minutos, apenas podían sostenerse. Su prioridad, dijo, era mantener a salvo a su esposa, quien no sabe nadar. Sin embargo, la corriente terminó por separarlos.
Tras horas de angustia, al amanecer, un vecino le gritó que podía ver la cabeza de Doña Elo entre los escombros. Guiado por esa voz, Hilario nadó entre cercas y postes hasta encontrarla atorada en un aire acondicionado. “Me metí entre dos postes para llegar a ella”, recordó.
Ya juntos de nuevo, se abrazaron sobre una caja blanca flotante mientras esperaban ayuda. “Le sobé las piernitas porque tenía mucho frío. Ahí sí volvimos a nacer los dos”, dijo conmovido. Eventualmente, fueron rescatados por dos hombres en lancha y trasladados a un lugar seguro.
Su vivienda quedó completamente destruida, pero el testimonio de su supervivencia se volvió viral gracias a una vecina que captó el momento y lo compartió en TikTok. El video ha sido visto por millones de personas, despertando una ola de solidaridad.
Hasta el momento, las autoridades reportan al menos 70 personas fallecidas y 75 desaparecidas por las intensas lluvias en la región. Pese al dolor de la pérdida, Don Layo y Doña Elo agradecen estar vivos.
“La casa se fue, pero ella está aquí. Eso es lo que importa”, concluye Hilario, hoy símbolo de amor incondicional y fortaleza ante la tragedia.






