Este lunes fue localizado sin vida el líder limonero Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, en un camino que conduce a la comunidad de Los Tepetates. La Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo del cuerpo dentro de su vehículo, con visibles signos de violencia.

Bravo Manríquez había sido una voz crítica y activa en la defensa de los derechos de los productores de limón en la región, denunciando abiertamente las extorsiones por parte del crimen organizado y la falta de condiciones de seguridad para el sector agrícola. Su asesinato ocurre en medio de una creciente tensión por la situación económica y social que enfrentan los citricultores de Michoacán.

Días antes de su muerte, el dirigente publicó en sus redes sociales un mensaje contundente en el que exigía al Gobierno Federal, Estatal y Municipal acciones concretas para atender la crisis en el sector limonero. En su declaración, Bravo pidió la aplicación de un decreto de movilidad, sanciones administrativas para ordenar la cosecha, y legislación que proteja a los productores de prácticas abusivas, como el “coyotaje”.

“Hoy, más que palabras, exigimos acciones concretas y coordinadas que protejan nuestra actividad productiva y la economía de toda la región”, escribió Bravo en su última publicación.

El Gobierno Municipal de Apatzingán lamentó públicamente el asesinato a través de un comunicado en su cuenta oficial de Facebook, donde expresó su solidaridad con la familia del líder agrícola y condenó enérgicamente los hechos de violencia, pidiendo el pronto esclarecimiento del caso.

Este crimen ocurre apenas una semana después de una manifestación pacífica organizada por la misma Asociación de Citricultores, en la que cientos de productores salieron a las calles para exigir precios justos y políticas de apoyo al campo. Durante la protesta, los limoneros arrojaron cerca de dos toneladas de limón sobre la vía pública en señal de protesta por los bajos precios de compra, los altos costos de producción y el abandono gubernamental.

Entre las principales demandas del gremio están la creación de una banca de desarrollo agrícola con créditos accesibles, concesiones de agua, protección a la cadena productiva, y un marco legal que garantice estabilidad económica y seguridad para miles de familias que dependen del cultivo del limón.

En tanto, la Fiscalía de Michoacán ha desplegado un operativo en la zona para investigar el homicidio y dar con los responsables.

El asesinato de Bernardo Bravo Manríquez no solo representa una pérdida significativa para el gremio citrícola, sino que también pone de nuevo en evidencia la grave crisis de violencia e inseguridad que afecta al sector agrícola en Michoacán.