La Defensoría Pública Regional de Río de Janeiro reportó este miércoles 132 personas muertas tras la operación policial lanzada el martes contra la facción criminal Comando Vermelho, en lo que ya es considerada la acción más letal en la historia de la ciudad brasileña.
Mientras el gobernador Cláudio Castro calificó el operativo como un “éxito” y un “duro golpe al crimen organizado”, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se mostró “horrorizado” por el elevado número de víctimas, según informó el ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski.
De acuerdo con los datos de la Defensoría, la cifra de muertos aumentó a 132 luego de que habitantes de las favelas afectadas —principalmente en los complejos de la Penha y el Alemão— reportaran decenas de personas desaparecidas y hallaran numerosos cuerpos en plazas y calles. Por su parte, el Gobierno regional confirmó 119 fallecidos, entre ellos cuatro agentes policiales y 115 presuntos miembros del Comando Vermelho.

El secretario de la Policía Civil, Felipe Curi, defendió el operativo al afirmar que se trató de una “acción legítima del Estado” y aseguró que solo fueron abatidos los sospechosos que “optaron por el enfrentamiento”. La operación dejó también 113 detenidos, además del decomiso de 119 armas y 14 artefactos explosivos.
Durante el operativo, miembros del grupo criminal bloquearon vías en la zona norte de Río, lo que provocó la suspensión de más de un centenar de líneas de autobuses y el cierre temporal de escuelas y centros de salud.

El gobierno federal analiza la situación ante las crecientes críticas por el alto número de muertes y la posible violación de derechos humanos en el operativo. Lula da Silva, según su ministro de Justicia, “quedó profundamente consternado por la magnitud de la tragedia”.





