China dio un nuevo paso en su ambicioso programa espacial con el lanzamiento de la misión Shenzhou-21, que transporta a tres astronautas hacia la estación espacial Tiangong, incluyendo al taikonauta más joven en la historia del país.

El cohete Larga Marcha-2F despegó a las 23:44 hora local desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste de China, y se acopló exitosamente al complejo orbital a las 19:22 GMT, según informó la agencia estatal Xinhua.

La tripulación está compuesta por el comandante Zhang Lu, el especialista en carga útil Zhang Hongzhang, de 39 años, y el ingeniero de vuelo Wu Fei, de 32 años, quien se convierte en el astronauta chino más joven en participar en una misión espacial. Los tres reemplazarán al equipo actual de la estación, que regresará a la Tierra en los próximos días.

Además de los tripulantes humanos, a bordo viajan cuatro ratones —dos machos y dos hembras—, que serán parte de los primeros experimentos biológicos con roedores realizados por China en órbita. La misión también contempla paseos espaciales e instalación de escudos antirresiduos en el exterior del módulo.

La estación Tiangong (“Palacio Celestial”), eje central del programa espacial chino, está tripulada de manera continua desde 2021, con relevos cada seis meses. Diseñada para operar de forma autónoma durante al menos 15 años, según la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA), permite realizar experimentos en biología, física de materiales y medicina espacial.

China ha invertido más de 12 mil millones de dólares anuales en su programa espacial, de acuerdo con el Instituto de Investigación Aeroespacial de Estocolmo (SIPRI), consolidándose como el principal competidor de Estados Unidos en la exploración del cosmos.

Excluida de la Estación Espacial Internacional (EEI) desde 2011 por decisión de Washington, Pekín ha impulsado su propio desarrollo tecnológico e incluso busca abrir la Tiangong a astronautas extranjeros. En febrero, firmó un acuerdo con Pakistán para reclutar a los primeros “taikonautas” internacionales.

Los planes de Pekín incluyen una misión tripulada a la Luna antes de 2030, dentro de la iniciativa Chang’e, inspirada en la mitología china. Esta serie de misiones ha logrado hitos históricos, como el alunizaje de la Chang’e 4 en la cara oculta lunar en 2019 y el retorno de muestras del polo sur con la Chang’e 6 en 2024.

Con estos avances, China busca establecer una base permanente de investigación en la Luna, en colaboración con Rusia y otras naciones en desarrollo, consolidando su posición como potencia espacial global y abriendo una nueva etapa en la competencia tecnológica por la conquista del espacio.