Más de un siglo después del hundimiento del Titanic, los objetos rescatados del legendario trasatlántico siguen generando enorme interés. La casa de subastas Henry Aldridge & Son anunció que el próximo 22 de noviembre pondrá a la venta una pieza histórica que podría superar el millón de libras esterlinas (1,13 millones de euros): el reloj de bolsillo de oro de 18 quilates que perteneció a uno de los hombres más ricos a bordo, Isidor Straus.

Straus y su esposa, Ida Straus, se convirtieron en dos de las figuras más emblemáticas de la tragedia. Su historia ha sido retratada en numerosas ocasiones, incluida la versión de James Cameron, donde aparecen como la pareja que decide permanecer unida hasta el final. Aunque la escena cinematográfica los muestra abrazados en su camarote, los registros históricos cuentan que ambos llegaron juntos a la cubierta de los botes salvavidas durante la noche del desastre.

A Ida le ofrecieron un asiento en el bote número 8, donde viajaban pasajeros de primera clase y miembros de la tripulación. Isidor, debido a su edad, también recibió la oferta de subir. Sin embargo, él se negó rotundamente a abandonar el barco antes que otros hombres, y ella se negó a dejarlo solo. La pareja fue vista por última vez sentada en unas tumbonas, aceptando su destino juntos.

Días después, el cuerpo de Isidor fue recuperado en alta mar. Entre sus pertenencias se encontró su reloj de bolsillo Jules Jurgensen, detenido para siempre a las 2:20 de la madrugada, la hora en que el Titanic desapareció bajo las aguas del Atlántico. La pieza, grabada con sus iniciales “IS” y una fecha en el interior —6 de febrero de 1888, posiblemente su 43 cumpleaños—, regresó a manos de su hijo Jesse y ha permanecido como un tesoro familiar desde entonces.

Junto con el reloj también será subastada una carta escrita por Ida Straus a una amiga desde el propio Titanic. El documento, valorado entre 100.000 y 150.000 libras, está escrito en papel con membrete del barco y conserva su sobre original con el rarísimo matasellos “Transatlantic 7”, sellado en la oficina de correos del buque. En la carta, Ida describe el lujo del transatlántico: “¡Qué barco! Tan enorme y tan magníficamente decorado. Nuestros camarotes están amueblados con el mejor gusto y con el máximo lujo”.

El cuerpo de Ida nunca fue recuperado tras la tragedia del 15 de abril de 1912, en la que murieron 1.520 personas. Su amor y su historia permanecen vivos: en la intersección de Broadway y West End Avenue, en Manhattan, una estatua conmemorativa honra para siempre a la pareja Straus.