Un nuevo informe revela que el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) está deteniendo de manera “desproporcionada” a personas latinas en el estado de Nueva York, siendo los ecuatorianos los más afectados, con un 24,9 % de los arrestos. Les siguen los mexicanos (9,9 %), guatemaltecos (8,4 %), hondureños (6 %) y colombianos (5,1 %), pese a que cada uno de estos grupos representa menos del 6 % de la población inmigrante no ciudadana en el estado.

El análisis, realizado por la New York Immigration Coalition (NYIC) junto con las profesoras Chloe East y Elizabeth Cox de la Universidad de Colorado, se basa en más de 252.000 detenciones administrativas efectuadas por ICE en todo el país.

Mario Bruzzone, vicepresidente de política de la NYIC, calificó las prácticas de ICE como “discriminatorias”, señalando que las comunidades latinas están siendo perseguidas en sus propios barrios y hogares, frecuentemente sin importar su historial delictivo. La profesora East añadió que los datos muestran “un patrón agudo y consistente” en el que los hombres latinos son los principales objetivos.

Según el informe, los inmigrantes procedentes de Centroamérica y Sudamérica constituyen el 25 % de la población inmigrante en Nueva York, pero representan el 64 % de los arrestos de ICE. Además, el 89 % de todas las detenciones corresponden a hombres latinos, a pesar de que este grupo constituye apenas la mitad de la población inmigrante del país y menos de la mitad en el estado.

El documento también destaca un aumento de las detenciones comunitarias —realizadas en viviendas privadas, lugares de trabajo y calles— muchas veces sin relación con antecedentes penales o procesos legales. Esta tendencia contrasta con la política anterior de la administración Biden, que priorizaba las detenciones coordinadas con autoridades locales enfocadas en actividades delictivas. Actualmente, en Nueva York se producen cinco arrestos comunitarios por cada detención realizada en colaboración con autoridades.

Finalmente, el informe advierte que las proyecciones de deportaciones podrían tener un fuerte impacto económico en el estado: la pérdida de hasta medio millón de empleos, incluidos 150.000 en el sector de la construcción. También alerta sobre el riesgo para la diversidad cultural y el dinamismo social que caracterizan a Nueva York.