La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, afirmó este jueves que los cárteles mexicanos representan una amenaza directa para los intereses del país. Durante su comparecencia ante un subcomité de la Cámara de Representantes, señaló que organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) “causan caos y perjudican los intereses estadounidenses”.

Demócratas exigen su renuncia
La audiencia estuvo marcada por fuertes críticas de legisladores demócratas, quienes exigieron la renuncia de Noem al considerar que la Administración de Donald Trump ha empeorado la seguridad nacional con su política de deportaciones.
El congresista Bennie Thompson, demócrata de mayor rango en el Comité de Seguridad Nacional, acusó a la secretaria de hacer que el país sea “menos seguro” y de usar fondos de la agencia para beneficio personal.
“En lugar de hacernos perder el tiempo con más corrupción, mentiras e ilegalidades, le pido que renuncie”, declaró Thompson.
A estas críticas se sumó el demócrata Shri Thanedar, ante lo cual Noem respondió irónicamente:
“Consideraré su petición de dimisión como un respaldo a mi trabajo, muchas gracias”.
Tensiones dentro de la Casa Blanca
De acuerdo con reportes de CNN mencionados durante la audiencia, la Casa Blanca evalúa posibles cambios en el gabinete de cara al primer aniversario del actual gobierno, aunque el presidente Donald Trump se ha mostrado satisfecho con el desempeño de Noem, quien lidera la estrategia de deportaciones masivas.
Debate por el veto migratorio
Durante la sesión, los demócratas también cuestionaron a Noem por su plan de ampliar a 30 países la lista de naciones sujetas a veto de viaje hacia Estados Unidos, luego del ataque en Washington perpetrado por un refugiado afgano contra dos miembros de la Guardia Nacional.
Noem calificó el tiroteo como un “ataque terrorista”, en respuesta a Thompson, quien había descrito el hecho como una “situación desafortunada”.
Salida abrupta y protestas
La secretaria abandonó la audiencia antes de su conclusión, alegando que debía atender una reunión programada. A su salida, manifestantes la siguieron por los pasillos del Congreso coreando “¡qué vergüenza!”.







