Cada inicio de año, en México, las celebraciones no terminan con la llegada del Año Nuevo. El Día de los Santos Reyes, que se conmemora el 6 de enero, mantiene viva una de las tradiciones más queridas por niñas, niños y familias: partir la Rosca de Reyes. No obstante, en los últimos años esta costumbre también se ha visto envuelta en la polémica por el acaparamiento y la reventa de uno de los productos más buscados de la temporada, especialmente las roscas de Costco.
La Rosca de Reyes es mucho más que un pan dulce. Su forma circular simboliza el amor eterno de Dios y la búsqueda del Niño Jesús; las frutas cristalizadas representan las joyas de las coronas de los Reyes Magos, y en su interior se esconden figuras del Niño Dios. Quien encuentra una de ellas asume el compromiso de organizar la celebración del Día de la Candelaria, el 2 de febrero, cuando los tamales toman protagonismo. Esta tradición, con raíces religiosas y herencia europea, es también un símbolo de convivencia familiar profundamente arraigado en la cultura mexicana.
En este contexto, las Roscas de Reyes de Costco se han posicionado como unas de las más populares por su tamaño, sabor y precio. Año con año, esto se traduce en largas filas, estantes vacíos y escenas que rápidamente se vuelven virales en redes sociales. “Empiezan los juegos del hambre en Costco”, escribió un usuario al compartir imágenes de la alta demanda en distintas sucursales del país.
A través de TikTok, en la cuenta @cristianhernandez1301, se difundió un video donde se observan grandes contenedores llenos de cajas con Roscas de Reyes, listas para su venta. Sin embargo, lo que más llamó la atención no fue el abastecimiento dentro de la tienda, sino lo que ocurría en el estacionamiento: carritos de supermercado completamente llenos de cajas, cada uno con múltiples roscas. De acuerdo con comentarios de usuarios, muchas de estas compras no estarían destinadas al consumo familiar, sino a la reventa en colonias, tianguis o redes sociales, a precios considerablemente más altos.
La situación desató un intenso debate en plataformas digitales. Por un lado, hay quienes critican la reventa y el acaparamiento, argumentando que afectan a familias que solo buscan mantener la tradición y que terminan quedándose sin el producto. Por otro, algunos defienden a los revendedores al considerarlo una oportunidad de negocio ante una demanda elevada y un mercado dispuesto a pagar más. Aunque el fenómeno no es nuevo, cada año genera mayor conversación, especialmente en un contexto de aumento del costo de vida.
Más allá de la polémica, el Día de Reyes continúa siendo una fecha que despierta ilusión, nostalgia y convivencia. La Rosca de Reyes sigue siendo un símbolo de unión familiar, aunque ahora también refleja las tensiones entre tradición, consumo masivo y viralidad digital. Como cada año, esta celebración deja no solo regalos y muñecos escondidos en el pan, sino también una conversación abierta sobre el equilibrio entre costumbre, negocio y acceso justo a uno de los sabores más emblemáticos de México.






