A Pavel Jarero le molesta, le incomoda y le duele la forma de gobernar del doctor Miguel Ángel Navarro Quintero. Le molesta porque este gobierno no encubre corruptos, no pacta con bribones ni sirve de tapadera a quienes han vivido del engaño y la simulación, como algunos senadores actuales.

Por: Redacciòn

Tepic, Nayarit; martes, 06 de enero del 2026.-  El doctor Navarro gobierna con rectitud y sin concesiones, y eso descoloca a quienes hicieron del doble discurso su modo de operar, traicionando en los hechos los principios de la Cuarta Transformación: no mentir, no traicionar y no robar al pueblo de México.

Jarero es hoy uno de los senadores más improductivos, opacos y ausentes del país. No legisla, no debate, no informa y no rinde cuentas. Ni siquiera ha tenido la mínima vergüenza política de presentar un informe de labores a la ciudadanía que votó por él. En contraste, lo que sí ha hecho con puntualidad es darse la gran vida, gastando recursos en viajes de lujo a los Estados Unidos, presuntamente de vacaciones, mientras su esposa presume estancias que generan más dudas que certezas. Un estilo de vida que choca frontalmente con el discurso de austeridad que intenta vender.

A Jarero le molesta el gobierno del doctor Navarro porque no tolera un poder que no se deje corromper. Por eso, a la primera de cambios, se alió con Ivideliza Reyes y el diputado Diego Calderón en su desesperado intento por “brincar” a la próxima elección, recurriendo al oportunismo más burdo: colgarse de los movimientos sindicales para fingir una cercanía con los trabajadores que jamás ha tenido.

Porque ahora resulta que a Pavel Jarero le importan los trabajadores, cuando durante su paso por la presidencia municipal de Santiago Ixcuintla los dejó sin salario, sin aguinaldo y sin futuro, mientras él acumulaba propiedades, edificios y casas que hoy renta y utiliza para su beneficio personal. Ese es el Jarero real: el que empobreció a los trabajadores y se enriqueció desde el poder.

Jarero, Reyes y Calderón actúan como bloque para agitar el agua y confundir a la opinión pública, presentándose como falsos redentores sindicales. La verdad es clara: no defienden derechos laborales, persiguen votos. Junto con la dirigente sindical del sector Salud, de apellido Vera, convocan a una manifestación que huele más a cálculo electoral que a una causa legítima.

Este montaje se desmorona al revisar su historia. Porque todos arrastran antecedentes que los delatan. Y por más consignas, marchas o discursos que intenten gritar, la realidad es terca: cuando hay cola, siempre termina siendo pisada.