La locomotora del tren interoceánico que se descarriló el pasado 28 de diciembre circulaba a una velocidad superior a la permitida, lo que provocó el siniestro en el que murieron 13 personas y resultaron heridas más de cien, informó Ernestina Godoy Ramos, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), al dar a conocer los avances del peritaje.

Por: Agencias

Ciudad de México; mièrcoles, 28 de enero del 2026.- En un mensaje a medios de comunicación, la fiscal señaló que, de acuerdo con los registros de la caja negra, testimonios de pasajeros y diversos peritajes técnicos, el tren viajaba a 65 kilómetros por hora en un tramo donde la velocidad máxima permitida era de 50 kilómetros por hora. Añadió que no se encontraron indicios de fallas en la infraestructura ferroviaria ni en los sistemas de operación de la unidad.

Godoy Ramos indicó que el Ministerio Público Federal ejercerá acción penal por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas, y que continúan las investigaciones para deslindar responsabilidades.

De acuerdo con los peritajes, el tren circuló durante gran parte de su recorrido a exceso de velocidad. En tramos rectos alcanzó hasta 150 kilómetros por hora, pese a que el límite permitido era de 70 kilómetros, mientras que en zonas de curvas superó en 15 kilómetros por hora la velocidad autorizada, llegando a 65 kilómetros por hora.

Los estudios abarcaron cinco kilómetros antes del punto del descarrilamiento, ocurrido en el kilómetro 230 de la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, a la altura del poblado de Nizanda, Oaxaca, lo que afectó la operación del Corredor Interoceánico.

Antes de presentar los avances de la investigación, la fiscal expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias, y aseguró que la FGR trabaja para garantizar justicia.

Los agentes del Ministerio Público y peritos realizaron inspecciones en la vía férrea, el tren —conformado por dos locomotoras, una en operación y otra inactiva, así como cuatro coches acoplados— y en el sitio del percance. Las diligencias incluyeron recolección de indicios, levantamientos topográficos, revisión de sistemas de acoplamiento y análisis de la caja registradora de eventos, conocida como caja negra.

Godoy Ramos explicó que, con base en el documento denominado Horario Ferroviario Vigente (HFV), se confirmó que el tren fue operado con exceso de velocidad. Asimismo, subrayó que las inspecciones realizadas no detectaron daños previos en rieles, durmientes, balasto, terraplenes ni en los sistemas mecánicos del tren que pudieran haber causado el accidente.

“Eso significa que el funcionamiento del tren era adecuado en sus componentes y operación, y que el siniestro no fue provocado por fallas técnicas o estructurales”, concluyó la titular de la FGR.