Los científicos atómicos han colocado el Reloj del Juicio Final a solo 85 segundos de la medianoche, la distancia más corta jamás registrada desde su creación en 1947. Esta medición simbólica representa cuán cerca se encuentra la humanidad de una catástrofe global y, según el Boletín de los Científicos Atómicos, el riesgo nunca había sido tan alto en sus 79 años de historia.
El ajuste supone un avance desde los 89 segundos marcados el año pasado y refleja un deterioro acelerado de la seguridad mundial en apenas 12 meses. Entre las principales causas del aumento del riesgo se encuentran el comportamiento cada vez más agresivo de potencias nucleares como Estados Unidos, Rusia y China, el debilitamiento de los acuerdos de control de armas, los conflictos armados en Ucrania y Oriente Medio, así como la preocupación creciente por el uso de la inteligencia artificial, capaz de difundir desinformación y manipular la percepción de la realidad.
El Boletín de los Científicos Atómicos advirtió que los acuerdos globales que costaron décadas construir se están desmoronando, alimentando una peligrosa competencia entre grandes potencias y debilitando la cooperación internacional, fundamental para reducir amenazas como la guerra nuclear, el cambio climático, el uso indebido de la biotecnología y los riesgos asociados a la inteligencia artificial.
La junta del Reloj del Juicio Final también alertó sobre una posible nueva carrera armamentística nuclear, con ejércitos modernizando sus arsenales, el vencimiento del tratado de reducción de armas nucleares New START entre Estados Unidos y Rusia, y la propuesta del presidente estadounidense Donald Trump de desarrollar un sistema de defensa antimisiles denominado “Cúpula Dorada”, que podría militarizar aún más el espacio. A esto se suman los niveles récord de emisiones de dióxido de carbono, agravados por el retroceso de políticas climáticas en varios países.
Asimismo, los expertos señalaron una profunda fractura de la confianza global. La periodista filipina y Premio Nobel de la Paz, María Ressa, describió la situación como un “Armagedón informativo”, impulsado por tecnologías que difunden mentiras más rápido que los hechos y se benefician de la polarización social.
El Reloj del Juicio Final fue creado en 1947 por científicos como Albert Einstein y Robert Oppenheimer, vinculados a la Universidad de Chicago, con el objetivo de advertir sobre la vulnerabilidad de la humanidad. Cada año, la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín, en consulta con expertos y premios Nobel, decide si adelanta o retrasa el minutero, como una llamada de atención sobre los peligros que enfrenta el planeta.






