Un caso de presunto maltrato infantil ha causado indignación entre padres de familia luego de que se difundiera un video en el que una cuidadora de un jardín de niños agrede a una menor con un zapato dentro del Centro de Desarrollo y Destino, ubicado en Inglewood, California.
Las imágenes, captadas por cámaras de seguridad y viralizadas en redes sociales, muestran a la trabajadora sentada al fondo del aula. En un momento, la mujer se levanta, se quita un zapato y lo lanza contra la niña, golpeándola en la cabeza. Tras el impacto, la cuidadora se acerca a la menor e intenta abrazarla para calmarla; sin embargo, la niña se aparta, se sienta y continúa llorando. Posteriormente, la empleada revisa a la menor para evaluar la gravedad del golpe, aunque la niña no deja de llorar.
En el video también se observa a otros dos trabajadores del centro que presenciaron la agresión sin intervenir. Incluso, de acuerdo con las imágenes, se les ve riéndose y continuando con sus actividades habituales.
La madre de la menor, Michelae Jones, expresó su profunda indignación al enterarse de lo ocurrido. “Realmente pensé que mi bebé estaba a salvo con ellos”, declaró en entrevista con medios locales. Jones relató que su hija le contó lo sucedido la misma noche, por lo que decidió confrontar al director del centro poco después, aunque aseguró que el personal entorpeció las respuestas sobre el caso.
Tras casi dos semanas, la madre tuvo acceso a los videos de seguridad, con los que confirmó que el relato de su hija era verdadero. Por su parte, la tía de la menor, Kira Townsend, cuestionó los protocolos de supervisión del centro. “Quiero saber con qué frecuencia revisan las cámaras. ¿Cómo es posible que tengan un negocio y no supervisen los videos de vigilancia a menos que un padre diga algo?”, señaló.
Ante la polémica, la directora del centro, Danielle Williams, informó que las tres trabajadoras involucradas se encuentran bajo investigación y confirmó que la cuidadora que lanzó el zapato fue despedida. No obstante, explicó que, según la versión de la empleada, esta intentaba arrojar el zapato a otra habitación donde supuestamente no debía estar la niña, lo que derivó en el golpe captado por las cámaras.
Williams aseguró que el centro no tolera el maltrato infantil y defendió sus procesos de contratación, aunque reconoció la gravedad de los hechos y la necesidad de esclarecer responsabilidades.
El caso continúa bajo revisión, mientras padres de familia exigen mayor transparencia, controles de seguridad más estrictos y garantías de que los menores estén protegidos en los espacios destinados a su cuidado.







