La industria china de inteligencia artificial vive un momento de expansión acelerada, con modelos abiertos que dominan las descargas globales y una ola histórica de salidas a bolsa. Sin embargo, detrás del entusiasmo y los titulares sobre su auge, destacados expertos del sector advierten que las probabilidades de que China supere a Estados Unidos en el desarrollo de modelos de vanguardia en los próximos tres a cinco años son reducidas.

Durante una reunión clave celebrada en Beijing en enero, líderes del sector debatieron las posibilidades reales de que una empresa china desplace a los gigantes estadounidenses. Justin Lin, director técnico de los modelos Qwen de Alibaba, fue contundente: estimó que la probabilidad es inferior al 20 %, e incluso calificó esa cifra como “muy optimista”.

Su postura contrasta con el impulso reciente del sector. El año pasado, la startup DeepSeek sorprendió al mercado al lanzar un modelo abierto de alto rendimiento desarrollado, según la empresa, con una fracción del costo de sus equivalentes estadounidenses. Desde entonces, las compañías chinas han liderado las descargas de modelos abiertos y han recaudado miles de millones de dólares en los mercados bursátiles.

No obstante, algunos desarrolladores reconocen que la brecha tecnológica podría estar ampliándose. Tang Jie, fundador de la startup Z.ai (Zhipu), señaló que, aunque China avanza en ciertas áreas, aún enfrenta desafíos importantes. Las limitaciones en el acceso a chips avanzados —debido a los controles de exportación de Washington— y la escasez de capital siguen siendo obstáculos estructurales.

La apuesta por el código abierto

Ante estas restricciones, China ha adoptado una estrategia distinta a la de Estados Unidos: impulsar agresivamente modelos abiertos. Esta política busca acelerar la innovación, reducir costos y fomentar ecosistemas de desarrolladores.

El modelo Qwen de Alibaba superó en septiembre a Llama de Meta como el modelo abierto más descargado en la plataforma Hugging Face. Empresas internacionales como Airbnb ya lo utilizan para potenciar sus servicios de atención al cliente con IA. Además, el uso global de modelos abiertos chinos pasó de apenas 1,2 % a finales de 2024 a casi 30 % en 2025, según datos del mercado OpenRouter.

Analistas señalan que el código abierto no solo reduce costos, sino que también mitiga riesgos geopolíticos: si una empresa es sancionada, sus modelos abiertos pueden seguir siendo utilizados por terceros. Además, en un mercado donde consumidores y empresas son reacios a pagar por software, la apertura se convierte en una necesidad estratégica.

Obstáculos estructurales

A pesar del dinamismo, los modelos cerrados estadounidenses —como GPT de OpenAI, Gemini de Google y Claude de Anthropic— siguen dominando en rendimiento y representan cerca del 70 % de las descargas globales. La brecha, aunque no abismal, persiste.

Las restricciones estadounidenses han impedido a empresas chinas acceder a chips de última generación como los Blackwell y Rubin de Nvidia. Incluso cuando se autoriza la exportación de versiones anteriores, como el H200, Beijing debe equilibrar la necesidad inmediata de potencia informática con su objetivo de autosuficiencia tecnológica.

En el plano financiero, las startups chinas enfrentan un ecosistema de inversión más limitado que el estadounidense. Esto las obliga a salir a bolsa más temprano para financiar operaciones intensivas en capital. En enero, Z.ai y MiniMax recaudaron 560 y 620 millones de dólares respectivamente en Hong Kong, en medio de una ola de ofertas públicas iniciales del sector.

Industrialización acelerada

Pese a las limitaciones, expertos coinciden en que China destaca en la rápida implementación de aplicaciones prácticas. La IA ya se integra ampliamente en manufactura, comercio electrónico y robótica, en línea con un plan de acción gubernamental para modernizar la industria nacional.

El presidente Xi Jinping ha resaltado públicamente los avances en modelos de IA y chips nacionales como parte del impulso hacia la autosuficiencia tecnológica. Para algunos analistas, incluso si los modelos chinos no lideran en desempeño global, su adopción masiva impulsa una industrialización acelerada de la IA.

El reto cultural

Más allá de la tecnología y el capital, algunos ven un desafío cultural. Yao Shunyu, exinvestigador de OpenAI y actual científico jefe de IA en Tencent, considera que China ha demostrado capacidad para alcanzar y replicar avances occidentales con rapidez. Sin embargo, plantea una cuestión más profunda: si el país puede liderar la creación de nuevos paradigmas tecnológicos.

“La pregunta clave es si podemos realmente liderar la creación de nuevos paradigmas”, afirmó. Para él, la disposición a asumir riesgos podría ser el factor determinante.

Así, mientras la industria china de IA avanza a gran velocidad mediante modelos abiertos e integración industrial, la carrera por superar a Estados Unidos en la frontera tecnológica sigue siendo incierta.