La empresa china AutoFlight presentó el Matrix, una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) capaz de transportar hasta 10 pasajeros, considerada la más grande de su tipo construida hasta ahora en China.
El vehículo pesa alrededor de cinco toneladas y cuenta con una envergadura de 20 metros, además de medir 17.1 metros de largo y 3.3 metros de altura. Su diseño le permite mantenerse en el aire durante aproximadamente una hora sin necesidad de recarga.
El Matrix fue probado recientemente en un vuelo de demostración para The Associated Press en las instalaciones de pruebas de vuelo a baja altitud de la compañía. Durante la demostración, las hélices se activaron y, tras varias revisiones, la aeronave despegó verticalmente. Aunque el vehículo genera ruido, es menor en comparación con un helicóptero. Después de unos 10 minutos de vuelo y varias vueltas alrededor del helipuerto, el aparato aterrizó suavemente sin inconvenientes.
La empresa busca que en el futuro este tipo de aeronaves pueda funcionar como taxi volador, aunque especialistas consideran que aún falta tiempo para que este sistema sea una realidad cotidiana.
El vicepresidente senior de AutoFlight, Steven Yang, señaló que es difícil precisar cuándo comenzará a operar comercialmente este tipo de transporte. La compañía ya cuenta con una versión más pequeña de dos toneladas con capacidad para dos pasajeros, pero aún espera obtener las certificaciones correspondientes.
Yang explicó que esperan conseguir el certificado de tipo por parte de los reguladores el próximo año, lo que confirmaría que el diseño de la aeronave cumple con los estándares de seguridad. Posteriormente, necesitarían otras autorizaciones para obtener un certificado de operador que permita transportar pasajeros.
AutoFlight no es la única empresa china que desarrolla aeronaves eVTOL. La compañía EHang ya recibió certificación de las autoridades para ofrecer servicios comerciales de transporte de pasajeros, aunque estos aún no se han puesto en marcha.
Además de los permisos regulatorios, especialistas señalan que también se requieren infraestructuras adecuadas para que los taxis voladores puedan operar.
Mientras tanto, dentro de lo que se conoce como la “economía de baja altitud”, algunas aplicaciones ya son una realidad. Un ejemplo es el uso de drones para la entrega de comida en ciudades como Shenzhen, en el sur de China.







