El papa León XIV declaró que no teme al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de las críticas que este lanzó en su contra por su postura frente al conflicto con Irán.

Durante una conversación con periodistas a bordo del avión papal rumbo a Argelia, el pontífice subrayó que continuará pronunciándose en favor de la paz y en contra de la guerra, asegurando que su mensaje está basado en el Evangelio y no en intereses políticos.

“El mensaje del Evangelio es claro: bienaventurados los que trabajan por la paz”, afirmó, reiterando que sus declaraciones no buscan atacar a ningún líder en particular.

El Papa, cuyo nombre de nacimiento es Robert Francis Prevost, enfatizó que la Iglesia no actúa desde una perspectiva política, sino moral, y que seguirá promoviendo el diálogo, la reconciliación y el multilateralismo como vías para evitar conflictos armados.

Las declaraciones se producen después de que Trump criticara al pontífice en redes sociales, calificándolo como “muy progresista” y cuestionando su desempeño como líder de la Iglesia católica. El mandatario incluso afirmó: “No soy fan del papa León”, además de acusarlo de ser débil en temas de política exterior.

El conflicto verbal surge en medio de tensiones internacionales relacionadas con Irán. Previamente, el Papa había advertido que una “ilusión de omnipotencia” alimenta las guerras actuales, señalando indirectamente a potencias como Estados Unidos e Israel.

En respuesta a las críticas, León XIV reiteró que no entrará en confrontaciones políticas: “No entraré en debate… continuaré anunciando el mensaje del Evangelio e invitando a construir puentes de paz”.

Las declaraciones del pontífice generaron respaldo en Italia, donde líderes políticos como la primera ministra Giorgia Meloni expresaron apoyo a su misión de paz, mientras que la opositora Elly Schlein calificó los ataques de Trump como “extremadamente graves”.

Por su parte, representantes de la Iglesia católica en Estados Unidos defendieron al Papa, señalando que no es un actor político, sino un líder espiritual que habla desde los valores del Evangelio.

El enfrentamiento refleja una inusual tensión entre un pontífice y un presidente estadounidense, en un contexto internacional marcado por conflictos bélicos y debates sobre el papel de la religión en la política global.