Académico de la UAN advierte que el abandono del campo, los bajos precios y la falta de apoyo oficial amenazan la identidad cultural de los pueblos originarios

Por: Arcelia García Ortega

Tepic, Nayarit; viernes, 29 de mayo del 2026.-  Los maíces nativos de Nayarit enfrentan una amenaza permanente de desaparición debido al abandono del campo, la falta de políticas públicas y la presión de intereses comerciales, advirtió Carlos de la Cruz, coordinador del Centro de Estudios en Lenguas y Culturas Indígenas de Nayarit de la Universidad Autónoma de Nayarit.

Durante una entrevista, el especialista señaló que desde hace décadas las políticas de Estado han privilegiado la producción masiva y comercial del maíz, mientras que las variedades originarias han quedado relegadas y sobreviven principalmente en comunidades indígenas y núcleos familiares.

“Muchas variedades de maíz nativo están solamente en el ámbito familiar y comunitario”, expresó.

El académico reconoció que no existe un registro preciso sobre cuántas variedades se han perdido en Nayarit, aunque recientemente se dio a conocer la desaparición de una en particular. Indicó que históricamente han existido numerosas razas y subvariedades que jamás fueron documentadas oficialmente.

“No hay ni cuánto se produce ni cuántas hectáreas. Sobre los maíces nativos no tenemos datos”, lamentó.

Carlos de la Cruz explicó que los pueblos originarios de la entidad aún conservan al menos cinco grandes razas de maíz y diversas subvariedades, aunque gran parte de este conocimiento permanece resguardado únicamente dentro de las comunidades indígenas.

Subrayó que el maíz nativo representa mucho más que un alimento, ya que constituye un elemento central de la identidad cultural y espiritual de los pueblos originarios.

“Sin maíz no hay fiesta del elote. Muchos cantos, poemas y ceremonias están dedicados al maíz”, afirmó.

Añadió que múltiples tradiciones gastronómicas y ceremoniales dependen exclusivamente del maíz originario, entre ellas la elaboración de tamales y otros alimentos utilizados en celebraciones comunitarias.

El especialista alertó también sobre el creciente desinterés de las nuevas generaciones por la agricultura, situación que atribuyó a la precarización del campo y al bajo precio del grano.

“El maíz vale cuatro o cinco pesos. Así nadie quiere dedicarse a producirlo”, sostuvo.

Asimismo, señaló que fenómenos como la migración, el narcotráfico y el consumo de comida industrializada han debilitado el arraigo cultural hacia el maíz nativo.

“Los jóvenes prefieren irse al crimen organizado que arraigarse en sus tierras”, expresó.

Finalmente, hizo un llamado urgente a impulsar políticas públicas y marcos legales que permitan proteger y promover los maíces nativos de Nayarit antes de que desaparezcan junto con una parte fundamental de la identidad cultural de los pueblos indígenas.