Un equipo de investigadores de la UNAM, encabezado por Víctor Ulises Lev Contreras Loera, desarrolló una trampa acústica que permite mantener insectos como moscas y abejas suspendidos en el aire mediante ondas ultrasónicas, sin causarles daño ni alterar su comportamiento.
El dispositivo funciona con dos estructuras enfrentadas que generan ondas estacionarias. Estas crean puntos llamados nodos de presión, donde es posible atrapar objetos e incluso organismos vivos. El fenómeno se basa en la interferencia y la resonancia de las ondas sonoras, que concentran la máxima intensidad en el centro de la trampa.
A diferencia de otros laboratorios que solo habían logrado inmovilizar objetos de formas simples, el equipo de la UNAM consiguió estabilizar insectos de geometría irregular ajustando la intensidad y la fase de las ondas acústicas. Este desarrollo fue posible tras seis años de investigación y perfeccionamiento.

En 2022, investigadores de la Universidad de Aix-Marsella, en Francia, solicitaron esta tecnología para estudiar insectos vivos sin utilizar ceras o adhesivos, métodos tradicionales que pueden modificar su comportamiento. El sistema emplea ultrasonidos de 40 kilohertz, una frecuencia inaudible para los seres humanos y para muchos animales, por lo que no resulta invasiva.
Los dispositivos fueron enviados desde Cuernavaca a Francia, donde se utilizaron durante tres años para investigar el comportamiento y la caída libre de las llamadas moscas de las flores, similares a las abejas. Los resultados de esta colaboración fueron publicados recientemente en la revista científica Annals of the New York Academy of Sciences.
Idea principal: La trampa acústica desarrollada por la UNAM representa un avance científico que permite estudiar insectos vivos de forma segura, precisa y sin alterar su comportamiento natural.





