Aunque durante décadas se creyó que la Tierra sería destruida cuando el Sol llegue al final de su vida, una nueva investigación plantea un escenario diferente: nuestro planeta podría sobrevivir a ese proceso bajo ciertas condiciones.

Los científicos estiman que dentro de aproximadamente 5 mil millones de años el Sol agotará el hidrógeno que utiliza como combustible. Al ocurrir esto, la estrella comenzará a expandirse hasta convertirse en una gigante roja, una etapa en la que aumentará su tamaño de forma considerable y, según las teorías tradicionales, podría engullir a Mercurio, Venus e incluso a la Tierra.

Sin embargo, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, señala que el destino de la Tierra dependerá del equilibrio entre dos fenómenos: la expansión del Sol y la pérdida de masa que experimentará durante sus últimas etapas de evolución.

De acuerdo con el investigador principal, Mats Esseldeurs, si el Sol pierde masa con la suficiente rapidez, la gravedad disminuirá y la órbita terrestre podría desplazarse hacia una mayor distancia, evitando así ser absorbida por la estrella. En cambio, si predominan las interacciones gravitacionales conocidas como fuerzas de marea, la Tierra terminaría siendo engullida.

Los autores del estudio consideran que, con la información disponible sobre estrellas similares al Sol, es más probable que la Tierra logre sobrevivir a la fase de gigante roja. No obstante, reconocen que aún se requieren observaciones más precisas para confirmar este escenario.

A pesar de esta posibilidad, los especialistas aclaran que la supervivencia del planeta no significa que seguirá siendo habitable. El Sol incrementa su brillo aproximadamente un 1% cada 100 millones de años, lo que provocará un aumento gradual de la temperatura terrestre. Se estima que dentro de mil millones de años el calor será suficiente para evaporar gran parte del agua del planeta, haciendo imposible la vida tal como la conocemos, mucho antes de que el Sol llegue al final de su existencia.