Las autoridades francesas desplegarán un amplio operativo de seguridad con 20 mil policías y gendarmes en todo el país, de los cuales 8 mil estarán en París, con motivo del encuentro entre Francia y Marruecos por los cuartos de final del Mundial, considerado un partido de “alto riesgo”.
Aunque el duelo se disputará a más de 5,500 kilómetros de la capital francesa, las autoridades prevén una alta concentración de aficionados en las calles, por lo que reforzarán la vigilancia para prevenir incidentes antes, durante y después del encuentro.
La decisión responde, en gran medida, a los disturbios registrados en diciembre de 2022, cuando ambas selecciones se enfrentaron en las semifinales del Mundial de Catar. Tras la victoria de Francia por 2-0, se produjeron enfrentamientos entre aficionados y fuerzas de seguridad, con un saldo de 266 detenidos en todo el país, de los cuales 167 fueron en el área metropolitana de París. El episodio más grave ocurrió en Montpellier, donde un adolescente de 14 años murió tras ser atropellado durante los altercados.

De acuerdo con una nota interna de los servicios territoriales de inteligencia, citada por el diario Le Parisien, el encuentro representa un riesgo elevado debido a su carácter eliminatorio y a la posibilidad de concentraciones masivas en la vía pública, acompañadas del uso de material pirotécnico, independientemente del resultado.
Más allá del aspecto deportivo, el enfrentamiento tiene un fuerte componente histórico y social. Marruecos fue protectorado francés entre 1912 y 1956, y actualmente en Francia reside una importante comunidad de origen marroquí. Se estima que alrededor de un millón de personas cuentan con doble nacionalidad franco-marroquí, además de 800 mil residentes con nacionalidad exclusivamente marroquí, lo que convierte a esta comunidad en la segunda más numerosa del país, solo por detrás de la argelina.
Ante este escenario, la ministra de Deportes, Marina Ferrari, hizo un llamado a la calma y pidió a los aficionados vivir el encuentro con responsabilidad. Por su parte, el Ayuntamiento de París habilitó dos zonas oficiales para seguidores en los barrios de Le Marais y Rue de la Roquette, además de autorizar que las terrazas de restaurantes y cafeterías permanezcan abiertas hasta las 2:00 de la madrugada para facilitar el desarrollo de la jornada.





