La Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó su preocupación por los recientes cambios impulsados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la política de vacunación infantil, al señalar que estas medidas contradicen décadas de evidencia científica.
Trump firmó una orden ejecutiva que propone espaciar la administración de vacunas a los niños. Durante la presentación, el mandatario volvió a mencionar un supuesto vínculo entre las vacunas y el autismo, una relación que no cuenta con respaldo científico.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, buscó tranquilizar a los padres y afirmó que “la ciencia es inequívoca”: las vacunas son seguras y no causan autismo. También recordó que las vacunas constituyen una de las herramientas más importantes para proteger a los niños y prevenir enfermedades potencialmente mortales.
La polémica ocurre mientras Estados Unidos enfrenta su peor brote de sarampión en 35 años. Además, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha promovido durante años teorías desacreditadas sobre una supuesta relación entre vacunas y autismo.
Desde su llegada al cargo, Kennedy ha impulsado una revisión de vacunas utilizadas durante décadas, cambios en el calendario de vacunación infantil y recortes de fondos destinados al desarrollo de nuevas vacunas, medidas que han generado críticas entre especialistas médicos y científicos.
Ante este escenario, la OMS reiteró su llamado a confiar en la evidencia científica y destacó la importancia de mantener la vacunación como una herramienta fundamental para prevenir enfermedades y proteger la salud infantil.





