El líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito”, enfrenta su momento más crítico en el tablero político nacional. Morena y el gobierno de Campeche han reactivado con fuerza el proceso para desaforarlo, acusándolo de desviar más de 83 millones de pesos cuando fue gobernador del estado.

Por: Agencias

Ciudad de México; sábado, 15 de agosto del 2026.- Pero lo que en 2022 parecía un intento fallido —la primera denuncia impulsada por la gobernadora Layda Sansores fue desechada de manera sospechosa en 2025— hoy vuelve con renovada presión política. Y el fantasma de la protección cruzada vuelve a rondar: Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara de Diputados, es señalado como el principal escudo que habría blindado a “Alito” en aquella ocasión.

Sin embargo, esta vez el escenario cambió. El propio Monreal ya no descartó el análisis del nuevo desafuero y confirmó que el caso llegará al pleno. ¿El mensaje? Morena ya no puede —o no quiere— seguir tolerando la impunidad del priismo más incómodo.

Pero hay un ingrediente que enciende aún más la controversia: la sombra de Estados Unidos. Fuentes cercanas al expediente aseguran que Alejandro Moreno ha viajado en al menos cinco ocasiones a territorio estadounidense cada vez que se han abierto investigaciones en su contra. El objetivo, según las acusaciones, no sería otro que solicitar protección y apoyo directo de autoridades norteamericanas.

Este blindaje internacional, denuncian actores políticos locales, es parte de una estrategia más amplia del presidente Donald Trump para golpear a los gobiernos de izquierda en América Latina. En ese tablero geopolítico, “Alito” sería una ficha útil para desestabilizar al actual régimen mexicano desde dentro.

¿Va en serio esta vez?

Todo indica que sí. La Sección Instructora de la Cámara de Diputados ya tiene el expediente en sus manos, y la presión de la gobernadora Sansores —quien nunca cerró la carpeta— suma fuerzas. La pregunta ya no es si se discutirá, sino si el PRI podrá salvar a su líder en medio de un escándalo que huele a traición, protección cruzada y dinero público desaparecido.

Mientras tanto, “Alito” guarda silencio. Pero sus viajes a EUA, sus aliados en el Congreso y el expediente de 83 millones de pesos ya no son un secreto a voces: son la prueba viva de un sistema que protege a los suyos… hasta que el poder decide dejar de hacerlo.

Por ahora, el reloj corre y los reflectores están encendidos. Esta vez, parece que el fuero ya no alcanzará.