El ex candidato presidencial aseguró que recursos públicos de Campeche habrían sido utilizados para comprar voluntades entre consejeros y delegados del tricolor, en medio de la crisis interna que atraviesa el partido.
Por: Agencias
Ciudad de México, lunes 17 de agosto del 2026 El ex candidato presidencial y ex gobernador de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, destapó un escándalo de proporciones mayúsculas al señalar directamente al actual dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, como responsable del desvío de 300 millones de pesos de recursos públicos del estado de Campeche.
De acuerdo con la grave denuncia de Labastida, estos recursos no habrían llegado a la entidad para beneficio de los campechanos, sino que habrían sido utilizados por Moreno Cárdenas para comprar voluntades al interior de su partido. El ex gobernador sinaloense asegura que el dinero fue empleado para engrasar la maquinaria priista y sobornar a consejeros y delegados, asegurando así su nombramiento como presidente nacional del PRI.
Una denuncia en medio del fuego cruzado
El estallido de esta acusación sacude al tricolor en uno de sus momentos más críticos. Labastida Ochoa, una de las voces más experimentadas y respetadas del priismo, no solo ha puesto en el banquillo a su actual dirigente, sino que ha abierto una caja de Pandora que revela las entrañas de la lucha por el poder en el partido. Lo que está en juego no es solo la permanencia de Alito, sino la credibilidad del propio instituto político.
La sombra de la Fiscalía y una agenda en Washington
Los señalamientos de Labastida no caen en el vacío. El entorno de “Alito” ya se encuentra bajo la lupa de las autoridades, pues se ha hecho público que el líder nacional del PRI carga sobre sus espaldas al menos cinco carpetas de investigación en la Fiscalía General de la República (FGR). El silencio de la Fiscalía ante estas indagatorias solo aviva la especulación y la desconfianza.
Para añadir un ingrediente más a la controversia, la denuncia de Labastida surge mientras se tiene conocimiento de que Alejandro Moreno se encuentra en Estados Unidos. Su viaje al vecino país del norte ha despertado todo tipo de suspicacias: ¿busca el líder priista apoyo y legitimidad entre congresistas estadounidenses para protegerse de sus problemas legales en México? La sombra de la injerencia externa y la búsqueda de protección internacional se cierne sobre la figura del dirigente.
El partido en la antesala del colapso
La denuncia de Labastida Ochoa no es un simple rifirrafe político. Es una andanada que pone en evidencia la crisis terminal del PRI. El partido que alguna vez fue el “partido de Estado” en México se encuentra desangrado por sus propias disputas internas, acusado de corrupción y con un liderazgo en la cuerda floja.
Mientras Alito Moreno intenta tejer alianzas en el extranjero y enfrenta múltiples frentes legales en México, la militancia observa con estupor y coraje cómo la cúpula priista se consume a sí misma. La pregunta que todos se hacen es: ¿podrá sobrevivir el PRI a este nuevo y devastador golpe?






