El actor y director mexicano Diego Luna alertó sobre el crecimiento de los discursos de odio y rechazo hacia las personas migrantes, al presentar su nueva película, Ceniza en la boca, basada en la novela homónima de la escritora mexicana Brenda Navarro.
Durante una entrevista con Europa Press, Luna señaló que este tipo de discursos pueden ser utilizados con fines políticos y económicos. “El miedo es muy rentable”, afirmó el cineasta, quien también criticó la normalización de expresiones de rechazo hacia las comunidades migrantes.
Ceniza en la boca aborda la migración latinoamericana en España a través de la historia de una joven que llega al país para reunirse con su madre, quien lleva ocho años trabajando de manera ilegal para sostener a sus hijos. La cinta busca mostrar las dificultades, la precariedad y las distintas formas de violencia que enfrentan las personas migrantes.
Para Luna, la película puede funcionar como un “espejo” de las sociedades, al mostrar situaciones cotidianas que muchas veces pasan inadvertidas. El director espera que los espectadores puedan ponerse “en los zapatos del otro” y reflexionar sobre las razones que llevan a una persona a abandonar su lugar de origen.

El cineasta considera que ese ejercicio de empatía puede contribuir a transformar los discursos de odio en respeto, entendimiento y generosidad. Su acercamiento al proyecto surgió después de leer la novela de Navarro, una historia que, según explicó, lo llevó a reflexionar sobre la ausencia materna y las fracturas familiares provocadas por la migración.

Una historia marcada por la separación familiar
La actriz Anna Díaz, quien interpreta a Lucila, también encontró una conexión personal con la historia. La actriz explicó que su propia experiencia familiar, marcada por la migración de su madre, le permitió acercarse de una manera especial al personaje.
La relación entre madre e hija es uno de los ejes centrales de la película. La distancia, la falta de comunicación y las heridas provocadas por la separación muestran otra dimensión de la migración que va más allá de las dificultades económicas.
La vivienda y la comunidad migrante
La película también aborda la dificultad de encontrar un lugar propio al llegar a otro país. Lucila enfrenta problemas para establecerse en España, hasta que encuentra un espacio compartido con otras mujeres migrantes y sus hijos.
Para Luna, esa vivienda representa algo más que un lugar físico: se convierte en una forma de acompañamiento y solidaridad entre una comunidad que comparte experiencias similares.
El director considera que esa idea también conecta con la experiencia de acudir al cine, donde personas desconocidas se reúnen para acercarse a historias y realidades diferentes a las propias.
Con Ceniza en la boca, Diego Luna busca que la experiencia cinematográfica no termine al salir de la sala, sino que motive a los espectadores a mirar de otra manera a las personas migrantes y a cuestionar los prejuicios presentes en la vida cotidiana.







