Este martes se llevó a cabo una reunión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para abordar la crisis diplomática entre Ecuador y México, luego del asalto, por parte de la fuerza pública, a la Embajada mexicana en Quito la noche del pasado viernes.
Por: Agencias
OEA; mièrcoles, 10 de abril del 2024.- La reunión fue convocada a solicitud de Ecuador para debatir sobre las “Normas de las Relaciones Diplomáticas y de Asilo”; esto a raíz de que la irrupción en la sede diplomática fue para detener al exvicepresidente Jorge Glas, que se encontraba refugiado en ese lugar desde diciembre pasado y a quien Quito considera que no le correspondía el asilo diplomático otorgado el mismo viernes por México, por haber sido sentenciado y tener procesos abiertos en el país suramericano.
El primero en intervenir fue el viceministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Alejandro Dávalos, quien dijo que “México ha hecho énfasis en la importancia y respeto que otorga a la institución del asilo; no obstante, su actitud socava y desnaturaliza la figura del asilo diplomático, tergiversando el verdadero espíritu de las convenciones que regulan esta institución, al concederlo a un condenado y prófugo de la Justicia ecuatoriana, promoviendo la impunidad”.Enseguida comenzaron las intervenciones del resto de las delegaciones y, aunque algunas dieron la razón a Ecuador sobre el tema de las excepciones para el otorgamiento del asilo, ese país se quedó solo, pues los miembros de la organización repudiaron el asalto a la Embajada.
Los representantes de Antigua y Barbuda, Bolivia, Brasil, Argentina, Perú, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Canadá, Guatemala, Honduras, el Vaticano y España, entre otros, manifestaron su preocupación y condenaron la acción de la fuerza pública ecuatoriana en la sede diplomática de México.
Héctor Arce Zaconeta, representante de Bolivia, calificó de “irreflexivo y equivocado” el accionar del Gobierno de Ecuador, que ha ocasionado una “grave situación abiertamente contraria al derecho internacional”.
Por Honduras, su representante, Roberto Quesada, se quejó de que Dávalos intentara, durante su propia intervención, convencerlos de que Glas es un “delincuente común”, e indicó que ese no es el tema, que lo que importa en lo sucedido es el respeto al derecho internacional. Indicó que lo ocurrido en la Embajada “es un precedente funesto en el sistema internacional”, y recordó que Roberto Canseco, jefe de Cancillería y Asuntos Políticos de México en Ecuador, “recibió golpes” durante la irrupción policial en la sede diplomática. Por su parte, Benoni Belli, de Brasil, resaltó que su país “condenó públicamente, en los más firmes términos, la acción de las fuerzas policiales ecuatorianas en la Embajada mexicana en Quito”, e indicó que “este hecho es un precedente peligroso e inaceptable” en momentos en los que más se precisa de la “diplomacia, el entendimiento y la tranquilidad para hacer frente a desafíos comunes, en particular la defensa de la democracia, la protección de los derechos humanos, la seguridad pública y la prosperidad” de los pueblos.
Incluso el representante de Argentina, Guillermo Daniel Raimondi, dijo que “la inviolabilidad de los locales diplomáticos, establecida en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, es taxativa y no contempla excepciones”; y agregó que su país entiende que “ninguna diferencia puede justificar la violación de un principio fundamental de las relaciones pacíficas entre Estados, como es la protección de la misión diplomática por parte del Estado receptor”.





