Las lluvias de meteoritos Delta Acuáridas del Sur y Alfa Capricórnidas iluminarán la Tierra durante la última semana de julio de 2024. Estos eventos astronómicos anuales ocurren cuando nuestro planeta cruza las órbitas de los cometas 96P/Machholz y 169P/NEAT, respectivamente.

Al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, las partículas desprendidas de estos cometas se desintegran a gran velocidad, generando los característicos trazos luminosos conocidos como meteoros. El pico máximo de actividad de ambas lluvias de meteoritos se espera entre la noche del 29 y la madrugada del 30 de julio.

La constelación de Acuario será el punto de referencia para las Delta Acuáridas, mientras que las Alfa Capricórnidas parecen irradiar desde la constelación de Capricornio. Sin embargo, los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo.

Las lluvias de meteoritos son eventos impredecibles. Aunque se pueden estimar las tasas horarias de meteoros, el número real de estrellas fugaces visibles puede variar significativamente. La actividad lunar también influye en la observación, ya que la luz de la Luna puede dificultar la visualización de los meteoros más débiles.

Uno dato interesante es que no fue hasta el siglo XIX que los astrónomos comenzaron a estudiar estos fenómenos de manera sistemática. El astrónomo alemán Alexander von Humboldt fue uno de los primeros en documentar una lluvia de meteoritos de manera detallada, durante su expedición a América Latina en 1800.

A lo largo de los años, los científicos han descubierto que las lluvias de meteoritos están asociadas a cometas. Cuando un cometa se acerca al Sol, el hielo que lo compone se sublima, liberando partículas de polvo y gas. Estas partículas forman una especie de “cola” que el cometa arrastra a su paso. Si la Tierra cruza la órbita de un cometa, estas partículas entran en nuestra atmósfera y se producen las lluvias de meteoritos. Un ejemplo famoso es la lluvia de las Perseidas, asociada al cometa 109P/Swift-Tuttle.