La actriz Sydney Sweeney, conocida por su participación en las exitosas series Euphoria y The White Lotus, ha sorprendido a sus seguidores con un inusual y polémico emprendimiento: vender el agua usada de su baño como un producto exclusivo para sus fans.

A través de una colaboración con la marca de productos de higiene Dr. Squatch Soap Co., Sweeney lanzó este producto como una edición limitada, lo que ha provocado una avalancha de reacciones en redes sociales. Desde quienes están dispuestos a pagar el precio, hasta quienes lo ven como una extravagancia innecesaria, el anuncio no ha pasado desapercibido.

“Estoy vendiendo el agua de mi baño usada. Parece que ya es popular”, comentó la actriz con humor en una entrevista para una revista donde explicó que la idea nació tras observar tendencias en plataformas como OnlyFans, donde artículos personales se convierten en objetos de deseo.

Cada frasco con el agua en la que Sweeney se bañó tendrá un precio de 100 dólares y, según la actriz, será un producto “íntimo y único”. “Es literalmente solo agua en la que me he bañado. No sé por qué la gente se asusta”, dijo, restando importancia a las críticas.

Aunque los detalles sobre el proceso de recolección, empaque y distribución aún no se han aclarado del todo, Sweeney explicó que el agua fue obtenida durante una sesión de fotos promocional: “Cuando estuvimos en la sesión de fotos del Dr. Squatch, me dieron una bañera. Me metí, me puse jabón, nos dimos un baño agradable y ellos se llevaron el agua. Así que es mi agua de baño de verdad”.

Sobre el aroma del producto, la actriz comentó que quiso “volver a sus raíces”, por lo que el agua tiene un olor “muy natural”, con notas de pino, musgo terroso y abeto: “Huele súper masculino. Pero también tiene un toque de agua de baño urbana”.

Más allá de lo comercial, Sweeney asegura que este gesto tiene también una intención artística y performativa: “Espero que esto haga que los chicos piensen en cuidarse y limpiarse con productos saludables”, dijo, añadiendo que vender su agua de baño es una forma de recuperar poder sobre su propia imagen.

La edición limitada promete convertirse en un objeto de culto para coleccionistas y fanáticos. Lo que queda claro es que Sydney Sweeney sabe cómo provocar conversación —y ventas— con ideas que nadie vio venir.