La Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán calificó su ofensiva contra Israel como “una victoria” que forzó a su rival a “lamentar y aceptar la derrota”, lo que habría llevado a Israel a detener su ofensiva de manera unilateral.

Por: Agencias

Jerusalen, Israel; mièrcoles, 25 de junio del 2025.- En medio de una intensa escalada militar, Irán e Israel anunciaron un alto el fuego que ha sido interpretado por ambos bandos como una victoria. Sin embargo, la verdadera naturaleza del desenlace sigue siendo objeto de debate.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu celebró el fin de las hostilidades como una “victoria histórica” para su país. Atribuyó parte del éxito al expresidente Donald Trump, a quien agradeció por su implicación directa en la defensa de Israel y en la supuesta eliminación de la amenaza nuclear iraní. El gobierno israelí confirmó haber aceptado el alto el fuego “tras el logro de los objetivos de la operación, y en plena coordinación con EE.UU.”

Trump fue el primero en anunciar la tregua. “Israel e Irán vinieron a mí, casi simultáneamente, y me dijeron: ‘¡paz!’”, declaró. Subrayó que este conflicto “podría haber durado años y destruido todo Oriente Medio”, pero destacó que se evitó gracias a su mediación.

Análisis y perspectivas

La revista Russia in Global Affairs describió la resolución del conflicto como un desenlace “lógico”, argumentando que ni Israel tiene capacidad para una guerra prolongada, ni Irán puede sostener una resistencia indefinida. La publicación señaló que ambos países enfrentaban altos costes sin garantías de alcanzar sus objetivos, lo que habría empujado a ambas partes hacia una solución pactada.

Por otro lado, la revista planteó dudas sobre el futuro del acuerdo nuclear iraní y los riesgos persistentes en torno a la seguridad de sus instalaciones tras la ofensiva.

En la misma línea, Valentín Bogdánov, jefe de la oficina en Nueva York de la emisora rusa VGTRK, afirmó que en este conflicto “no hay ganadores, o todos salieron ganadores”. Señaló también el contexto interno en EE.UU., donde solo el 38 % de la población apoyó los ataques a Irán, y algunos sectores políticos acusan a Trump de crímenes de guerra.

No obstante, EE.UU. también encontró beneficios estratégicos: el estrecho de Ormuz permaneció abierto y los precios del petróleo se estabilizaron tras la tregua