El Chelsea se proclamó campeón del renovado Mundial de Clubes tras imponerse con autoridad al París Saint-Germain por 3-0 en una final disputada en el MetLife Stadium. Con una actuación brillante de Cole Palmer, autor de dos goles y una asistencia, los ‘Blues’ dominaron de principio a fin y sellaron un título que reafirma su crecimiento internacional bajo la dirección de Enzo Maresca.
Desde los primeros compases del encuentro, el conjunto londinense mostró su intención de quedarse con el trofeo. Al minuto 22, Palmer abrió el marcador con un zurdazo ajustado desde los linderos del área, tras aprovechar un rebote. Ocho minutos más tarde, el joven inglés volvió a aparecer con una jugada individual de gran calidad: recorte hacia el centro y definición precisa al segundo poste para el 2-0.
El PSG, sin capacidad de respuesta, sufrió por los costados, donde Pedro Neto y Malo Gusto se proyectaron con libertad. Al 43′, Palmer volvió a ser decisivo al asistir a Joao Pedro, quien selló el 3-0 con una elegante vaselina ante la salida de Gianluigi Donnarumma.
En la segunda mitad, los parisinos intentaron reaccionar con llegadas de Ousmane Dembélé, Warren Zaïre-Emery y Joao Neves, pero se encontraron con un Robert Sánchez inspirado que mantuvo su arco en cero. La desesperación del PSG culminó con la expulsión de Neves al 86’, luego de una agresión a Marc Cucurella confirmada por el VAR tras un jalón de cabello.
Chelsea controló el partido en los minutos finales, mientras el equipo francés acumulaba tarjetas amarillas y veía esfumarse la posibilidad del título.
Con este triunfo categórico, los ‘Blues’ levantan el trofeo del Mundial de Clubes y confirman que su nueva generación está preparada para marcar época en el fútbol europeo y mundial.







