Investigadores han desenterrado en Etiopía restos fósiles dentales de aproximadamente 2.65 millones de años de antigüedad, pertenecientes a una especie hasta ahora desconocida del linaje evolutivo humano

Por: Agencias

Ciudad de México, jueves, 14 de agosto de 2025 El hallazgo se realizó en la zona del proyecto de investigación Ledi-Geraru, en la región nororiental de Afar, donde los científicos recuperaron 10 dientes seis molares, dos incisivos, un premolar y un canino— que, según determinaron, pertenecen a una nueva especie de Australopithecus. Estos restos dentales provienen de al menos dos individuos distintos.

Hasta ahora, se conocían seis especies del género Australopithecus, un importante antecesor de los humanos modernos, caracterizado por una mezcla de rasgos simiescos y humanos. Según los especialistas, los nuevos dientes presentan características únicas que indican la existencia de una séptima especie dentro del mismo género.

Para contextualizar, un género agrupa a especies estrechamente relacionadas que comparten características similares. Por ejemplo, leones y tigres pertenecen al mismo género (Panthera), aunque son especies diferentes.

Además, los científicos hallaron otros tres dientes, de aproximadamente 2.59 millones de años, con rasgos que los vinculan con la especie más antigua conocida del género Homo. Esta especie ya había sido identificada a partir de una mandíbula descubierta en la misma zona en 2013.

Sin embargo, debido a la naturaleza incompleta de los restos, los investigadores aún no han asignado nombres formales a las nuevas especies de Australopithecus y Homo representadas por los 13 dientes.

Nuestra especie, Homo sapiens, es el miembro más reciente del género Homo, surgida hace unos 300,000 años en África, antes de expandirse globalmente.

Los nuevos fósiles proporcionan información clave sobre un período poco conocido de la evolución humana. La similitud temporal y geográfica entre esta nueva especie de Australopithecus y los primeros Homo plantea preguntas sobre una posible competencia por recursos, dado que podrían haber compartido hábitat.

Los dientes indican además que cuatro especies de homininos —nombre que se da a las especies dentro del linaje humano— habitaban el este de África en esa época. Otros fósiles anteriores demostraron que existía también una especie distinta de Australopithecus y una de Paranthropus, un homínido con un cráneo especializado para la masticación pesada. En el sur de África, una especie adicional de Australopithecus eleva el número total de homininos contemporáneos a cinco.

Este hallazgo refuerza la idea de que la evolución humana no fue lineal, sino ramificada y compleja.

“Esto refuerza la idea de que la historia de la evolución humana no es la de un único linaje que cambia lentamente a lo largo del tiempo”, explicó Brian Villmoare, paleoantropólogo de la Universidad de Nevada en Las Vegas y autor principal del estudio, publicado este miércoles en la revista Nature.

“Más bien, el patrón de la evolución humana es similar al de otros organismos, ramificándose repetidamente en múltiples especies a lo largo del registro fósil, muchas de las cuales vivieron al mismo tiempo”, añadió.

Los investigadores ahora buscan pistas sobre cómo pudieron haber interactuado estas especies.

“Actualmente estamos analizando los dientes para ver si podemos determinar si tenían dietas similares”, señaló Kaye Reed, paleoecóloga de la Universidad Estatal de Arizona y codirectora del proyecto.

Si se demuestra que consumían alimentos similares, podrían haber competido por recursos, añadió Reed. Además, en las cercanías se han hallado herramientas de piedra toscas de la misma época, probablemente elaboradas por la especie Homo.

La antigüedad de los dientes fue determinada mediante una técnica que analiza cristales de feldespato presentes en cenizas volcánicas, basada en la desintegración radiactiva del elemento argón.

La región de Afar, considerada una de las zonas más cálidas y bajas del planeta, es hoy una árida extensión de tierra. No obstante, hace millones de años, era una región fértil con ríos y vegetación abundante, donde coexistieron múltiples especies humanas ancestrales.