El próximo 7 de septiembre de 2025, el cielo nos regalará uno de los espectáculos astronómicos más llamativos: un eclipse lunar total, fenómeno que popularmente se conoce como “Luna de sangre”. Durante este evento, el satélite natural de la Tierra se teñirá de un tono rojizo que ha despertado tanto fascinación como mitos a lo largo de la historia.

Sin embargo, a diferencia de lo que muchas creencias antiguas sugerían, el característico color rojo de la Luna durante un eclipse total tiene una explicación científica. De acuerdo con National Geographic, esto ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, bloqueando la luz solar directa. Aun así, parte de esa luz logra filtrarse a través de la atmósfera terrestre. Durante este proceso, las longitudes de onda más cortas (como el azul y el verde) se dispersan, mientras que las más largas (rojas y anaranjadas) logran llegar hasta la superficie lunar, dándole ese tinte rojizo similar al de los atardeceres o amaneceres.

La intensidad del color puede variar según las condiciones atmosféricas del momento, incluyendo la presencia de nubes, polvo, humedad o incluso partículas volcánicas.

¿Dónde será visible?

Lamentablemente, este eclipse no podrá observarse desde México, pero será visible en varias partes del mundo, incluyendo regiones de Europa, África, Australia, Rusia y la Antártida.

Un nombre moderno con raíces antiguas

A pesar de su popularidad, el término “Luna de sangre” no es un concepto científico. Su uso se ha difundido gracias a los medios de comunicación, la literatura y programas que lo han asociado con profecías y simbolismos sobrenaturales. La NASA ha sido clara al respecto: se trata de un fenómeno natural, completamente predecible y sin implicaciones místicas.

El interés por los eclipses no es nuevo. Civilizaciones antiguas, como la babilónica, ya los estudiaban desde al menos el año 700 a.C., utilizándolos incluso para predecir otros fenómenos astronómicos. Astrónomos griegos como Hiparco y Ptolomeo también documentaron eclipses, contribuyendo al desarrollo del conocimiento sobre la mecánica celeste. Aunque el término “Luna de sangre” es reciente, es probable que estas civilizaciones también hayan sido testigos del espectacular cambio de color de la Luna.

Así, el eclipse lunar del 7 de septiembre será una oportunidad más para maravillarse con la precisión y belleza del universo, y para recordar que detrás de cada fenómeno astronómico hay siglos de observación, ciencia e historia.