Trump y Putin se reunieron en Alaska durante casi tres horas sin lograr un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania, aunque afirmaron haber tenido muchos puntos en los que estuvieron de acuerdo.
Por: Agencias
EE.UU; sábado 16 de agosto del 2025.- El esperado encuentro entre Donald Trump y Vladimir Putin en Anchorage, Alaska, concluyó sin un pacto que ponga fin a la guerra en Ucrania. La reunión, que se prolongó durante casi tres horas, fue presentada por ambos mandatarios como un diálogo productivo, aunque con diferencias aún insalvables.
Trump subrayó que se lograron coincidencias en varios temas, pero reconoció que la tregua que tanto busca “todavía no está asegurada”. El presidente estadounidense insistió en que su intención es abrir la puerta a negociaciones directas entre Moscú y Kiev, dejando en manos de los ucranianos cualquier decisión sobre concesiones territoriales.
La cumbre, celebrada en una base aérea militar y acompañada por un montaje con el lema “Persiguiendo la paz”, representó el primer encuentro cara a cara entre ambos líderes desde 2019. El acto incluyó un recibimiento solemne para Putin, con alfombra roja y un apretón de manos que simbolizó la disposición al diálogo pese a la tensión internacional.
Putin, por su parte, advirtió a los países europeos y a Kiev que no frenen los avances alcanzados en Alaska, aunque no detalló en qué consisten. El mandatario ruso también insistió en que su país está dispuesto a continuar las conversaciones, aunque condicionó cualquier progreso a la disposición de sus interlocutores.
El ausente principal fue el presidente ucraniano Volodymir Zelensky, quien ha dejado claro que no aceptará ceder territorio ocupado y exige garantías de seguridad respaldadas por Washington y la OTAN. Tanto él como sus aliados europeos temen que una negociación apresurada con Trump termine congelando el conflicto y legitimando el control ruso sobre parte del país.
La reunión ocurre en un contexto complejo: la invasión rusa, iniciada en febrero de 2022, ha dejado un saldo humano devastador. De acuerdo con cálculos divulgados por el enviado estadounidense Keith Kellogg, las bajas —entre muertos y heridos de ambos bandos— ascienden a alrededor de 1.2 millones de personas.
Aunque Moscú y Kiev niegan ataques deliberados contra civiles, la realidad sobre el terreno muestra que miles de ellos han perdido la vida, principalmente en territorio ucraniano. A esto se suma que Putin enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por la deportación de menores, acusación que Rusia rechaza y que ni Washington ni Moscú reconocen legalmente, al no formar parte del tribunal.
Más allá de la falta de un acuerdo inmediato, la cumbre le permite a Trump proyectarse como mediador y reforzar su imagen de aspirante al Premio Nobel de la Paz. Para Putin, en cambio, el solo hecho de ser recibido en suelo estadounidense ya constituye un triunfo diplomático frente a los intentos de Occidente por aislarlo.





