En una decisión histórica, un juez federal de Estados Unidos rechazó la solicitud del Gobierno de Donald Trump para obligar a Google a vender su navegador Chrome, aunque impuso estrictas medidas de intercambio de datos con el fin de restaurar la competencia en el mercado de las búsquedas en línea.
El fallo, emitido por el juez Amit Mehta, se produce tras su veredicto de agosto de 2024, en el que declaró a Google culpable de mantener ilegalmente su monopolio en las búsquedas online mediante acuerdos de distribución exclusiva por miles de millones de dólares anuales con fabricantes como Apple y Samsung. Tras el anuncio, las acciones de Alphabet, empresa matriz de Google, subieron más de un 7 %.
El Gobierno estadounidense había solicitado medidas severas, entre ellas la desinversión de Chrome, el navegador que representa un tercio de las búsquedas realizadas en Google, además de la interrupción de pagos a empresas como Apple para instalar su motor de búsqueda como predeterminado, y restricciones en las inversiones en inteligencia artificial. Sin embargo, el juez Mehta consideró que obligar a vender Chrome sería una medida “extremadamente complicada y muy arriesgada”, y afirmó que el Gobierno había excedido sus atribuciones al solicitarla.
En lugar de ello, Google deberá compartir con competidores cualificados ciertos datos clave, incluyendo información de indexación y de interacción de usuarios, para ayudar a mejorar sus servicios. Además, tendrá que distribuir sus resultados de búsqueda a esos competidores durante un periodo de hasta cinco años.
El juez también rechazó la prohibición total de los acuerdos predeterminados con fabricantes, advirtiendo que eliminarlos podría causar daños significativos a los socios de distribución, los mercados vinculados y los consumidores.
Esta sentencia marca uno de los fallos antimonopolio más relevantes en dos décadas y representa un punto de inflexión en la supervisión de las grandes tecnológicas por parte del Estado.





