El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado al secretario de Guerra, Pete Hegseth, derribar cualquier avión militar venezolano que represente una amenaza para buques de guerra estadounidenses desplegados en el Caribe. Durante una conferencia de prensa, Trump aseguró que no busca un conflicto armado con Venezuela, pero advirtió que su país responderá con firmeza ante cualquier provocación.
“Si nos ponen en una situación peligrosa, serán derribados”, sentenció el mandatario, quien recientemente firmó un decreto para renombrar el Departamento de Defensa como el Departamento de Guerra.
Según Trump, la decisión se tomó tras una alerta del general Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, relacionada con un ataque previo a una embarcación venezolana presuntamente vinculada al cartel Tren de Aragua en aguas internacionales, donde murieron 11 personas.
Refuerzo militar en la región
Como parte de una estrategia antidrogas más agresiva, Estados Unidos ha incrementado considerablemente su presencia militar en el Caribe en 2025. En agosto, el Pentágono desplegó al menos ocho buques de guerra, incluyendo destructores, un crucero, barcos anfibios y un submarino nuclear, respaldados por 4,500 marinos y soldados.
Además, se realizaron maniobras de desembarco en Puerto Rico, lideradas por la 22ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina, con apoyo aéreo y naval.
El despliegue también incluye una fuerte presencia aérea: diez cazas F-35 fueron enviados a Puerto Rico para reforzar la capacidad operativa de EE.UU. en la región, con el objetivo declarado de combatir a los carteles de drogas y disuadir al gobierno de Nicolás Maduro.
Tensión creciente con Venezuela
Las tensiones aumentaron tras una maniobra de aviones venezolanos que sobrevolaron el destructor USS Jason Dunham en aguas internacionales, calificada por el Pentágono como “provocativa”. La respuesta militar de EE.UU. —por aire, mar y tierra— refleja un nivel de presión sin precedentes sobre Venezuela.
A pesar del discurso oficial que insiste en evitar una guerra, las acciones emprendidas y el lenguaje utilizado por Trump evidencian un endurecimiento de la política exterior hacia el régimen de Maduro y una militarización del enfoque antidrogas en el Caribe.





