La situación humanitaria en Gaza ha alcanzado niveles devastadores, según denunció la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). En un crudo testimonio, su portavoz en Gaza, Olga Cherevko, describió un panorama marcado por el sufrimiento, la muerte y el colapso total de los servicios básicos, donde “el inconfundible olor a muerte está por todas partes”.

De acuerdo con datos recientes, al menos 64,750 palestinos han sido asesinados y más de 164,000 han resultado heridos desde el inicio de la ofensiva militar de Israel. La ONU estima que alrededor de 1.9 millones de personas –el 90% de la población gazatí– se encuentran desplazadas, muchas de ellas en múltiples ocasiones.

Cherevko advirtió que la situación en el terreno es desesperante. “Los hospitales ubican a sus pacientes como pueden, y el agua potable, los alimentos nutritivos y la vida ya no son derechos básicos”, denunció. A esta crisis se suma el hacinamiento extremo, donde incluso “hasta los pequeños animales deben buscar espacio”.

El éxodo masivo hacia el sur de la Franja ha obligado a algunos desplazados a regresar al norte, particularmente a la ciudad de Gaza, en medio de la confusión, la falta de espacio y la inseguridad. Esta semana, Israel ordenó la evacuación total de la ciudad mientras intensifica los bombardeos y prepara una nueva operación terrestre.

“La comunidad internacional no debe ofrecer compasión, sino detener la violencia atroz”, sostuvo Cherevko, señalando el sufrimiento causado por las ofensivas terrestres, aéreas y por drones. Además, denunció que el personal médico continúa trabajando bajo fuego, sin medicinas, sin electricidad, sin agua y sin remuneración.

Nuestra humanidad exige que actuemos ahora. La historia no nos juzgará por nuestras palabras, sino por nuestras acciones. Y se preguntarán: cuando Gaza ardía, los niños morían de hambre y los hospitales colapsaban, ¿por qué no actuaron?”, concluyó Cherevko con un llamado urgente a la acción.