En un momento inesperado dentro de La Casa de los Famosos México, la actriz Dalilah Polanco sorprendió tanto a la audiencia como a sus compañeros al confesar, por primera vez públicamente, que fue parte de NXIVM, una organización señalada a nivel internacional como una secta coercitiva implicada en delitos graves como tráfico sexual, extorsión y abuso psicológico.

Durante una conversación con el influencer español Shiky, Polanco mencionó de forma directa: “Estuve en una secta, sí, NXIVM”. Aunque la revelación fue impactante, la reacción de Shiky fue minimizadora, al responder: “A la gente le gusta eso”, sin parecer tener conocimiento del alcance y gravedad de los crímenes asociados a dicha organización. Polanco intentó explicarse un poco más, mencionando que muchas personas no saben del tema y agregando: “Yo lo sé, porque como han habido un chingo de sectas…”, antes de cambiar de conversación.

¿Qué es NXIVM?

NXIVM (pronunciado Nexium) fue fundada en 1998 por Keith Raniere en Albany, Nueva York, bajo la apariencia de una empresa de “autoayuda” llamada Executive Success Programs (ESP). Prometía mejorar el desarrollo personal, habilidades de liderazgo y éxito profesional. Sin embargo, detrás de esa fachada operaba una estructura piramidal coercitiva, que exigía a los participantes pagos elevados y la captación de nuevos miembros.

Con el tiempo, NXIVM se expandió a otros países, incluyendo México, atrayendo a empresarios, figuras públicas y celebridades. Pero en 2018, Raniere fue arrestado tras revelarse la existencia de DOS (Dominus Obsequious Sororium), un subgrupo secreto dentro de NXIVM que funcionaba como una red de esclavitud sexual. Las mujeres eran manipuladas para entregar “garantías” como fotografías íntimas o confesiones privadas, utilizadas luego para mantenerlas bajo control.

Muchas de las víctimas fueron marcadas en la piel con un cauterizador con las iniciales de Raniere y de su colaboradora Allison Mack, actriz de la serie Smallville. En 2019, Raniere fue declarado culpable de múltiples delitos, incluyendo tráfico sexual, explotación de menores, trabajo forzado y delincuencia organizada, y sentenciado a 120 años de prisión.