Miles de personas salieron a las calles de Londres para manifestarse en contra de la visita de Estado del expresidente estadounidense Donald Trump al Reino Unido. Mientras en el castillo de Windsor se desplegaban honores reales y desfiles militares en su honor, a unos 40 kilómetros, la capital británica vivía una jornada de protestas bajo el lema “Trump no es bienvenido”.

Convocada por la coalición Stop Trump y respaldada por organizaciones como Amnistía Internacional, Abortion Rights y grupos propalestinos, la marcha reunió a unas 5 mil personas según datos de la policía. Entre pancartas que decían “Dump Trump” y “Trump, un gran paso atrás en la evolución del hombre”, los manifestantes expresaron su rechazo a las políticas y valores que, aseguran, representa el exmandatario.

“Simplemente me disgusta todo lo que Trump y su administración representan en todo el mundo. Son absolutamente horribles”, comentó Bryan Murray, un jubilado que participó en la marcha junto a su esposa.

Pese a las protestas, Trump fue recibido con gran pompa en Windsor, donde se realizó una procesión en carruaje y un desfile militar. Se trata de su segunda visita de Estado al país, y aunque el actual primer ministro, Keir Starmer, ha entablado una relación cordial con el exmandatario, la opinión pública sigue dividida. Una encuesta de YouGov reveló que el 45% de los británicos consideró un error invitarlo, mientras que un 30% apoyó la decisión.

La jornada también estuvo marcada por la detención de cuatro personas que proyectaron imágenes de Trump junto a Jeffrey Epstein en el castillo de Windsor. El incidente se produce tras la reciente destitución del embajador británico en Estados Unidos, debido a sus vínculos con el fallecido financista.

Un portavoz de la coalición Stop Trump declaró que la manifestación representa una forma de decirle al Gobierno y al mundo que “Gran Bretaña rechaza el odio, la división y el autoritarismo”.

Aunque la participación fue similar a la registrada durante la visita de Estado de Trump en 2019, estuvo muy por debajo de las masivas protestas de su primer viaje oficial al Reino Unido en 2018, cuando se congregaron entre decenas de miles y hasta 250 mil personas.