La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, expresó su inconformidad con la decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés), que busca disolver la alianza entre Delta Air Lines y Aeroméxico.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria cuestionó la resolución de las autoridades estadounidenses, anunciada el pasado 15 de septiembre. “No encontramos ninguna razón para la decisión que están tomando, que tiene que ver con no validar de nuevo la alianza Delta-Aeroméxico”, declaró Sheinbaum.
Según explicó, el DOT habría señalado cuatro observaciones relacionadas con el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (AICM), las cuales —afirmó— fueron respondidas en su totalidad. Una de las principales críticas se refiere al traslado de operaciones de carga del AICM al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Sin embargo, Sheinbaum defendió esta decisión al asegurar que “todas las aerolíneas de Estados Unidos y del mundo están felices de haberse ido al AIFA”.
En cuanto a posibles complicaciones en aduanas o recintos fiscales, la presidenta aclaró que “se están resolviendo”, y enfatizó que ninguna aerolínea ha presentado quejas formales por el cambio de terminal aérea para operaciones de carga.
Sheinbaum también puso en duda los motivos detrás de la resolución del DOT: “No entendemos esa posición. Los otros tres puntos se respondieron, incluso, una actualización de normas que ya estaba prevista se hizo a solicitud de este departamento”. En este sentido, sugirió que podrían existir intereses ajenos detrás de la medida, insinuando que podría beneficiar a otras aerolíneas, aunque no especificó cuáles.
La mandataria señaló que su gobierno está en contacto con Aeroméxico para evaluar el impacto de esta decisión, especialmente en lo que respecta a los trabajadores mexicanos. “Nos interesan los pilotos mexicanos, que no haya afectación”, concluyó.







