La NASA ha anunciado que intentará adelantar a febrero el lanzamiento de la misión Artemis 2, la primera misión tripulada estadounidense a la Luna desde el programa Apolo, hace más de medio siglo. Así lo ha confirmado Lakiesha Hawkins, viceadministradora interina de la agencia, durante una rueda de prensa.
“Estamos acelerando los procesos tanto como podamos para poder lanzar tan pronto como febrero”, aseguró Hawkins. Hasta ahora, la fecha oficial de lanzamiento era abril de 2026. Sin embargo, la NASA señala que el cronograma está supeditado a la seguridad y preparación de todos los sistemas. La primera ventana de lanzamiento disponible será el 5 de febrero de 2026, con nuevas oportunidades cada mes durante periodos de entre cuatro y ocho días.
La misión Artemis 2 será un vuelo de prueba con cuatro astronautas a bordo: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen. El objetivo es validar los sistemas de soporte vital y otros elementos clave del cohete SLS y la cápsula Orion, que ya voló sin tripulación en 2022. La misión durará unos diez días e incluirá una única órbita alrededor de la Luna, alcanzando una distancia mínima de 7.000 kilómetros de su superficie.
Además de su importancia simbólica y geopolítica —en plena competencia con China, que planea enviar astronautas a la Luna en 2030—, Artemis 2 representa un paso decisivo hacia la presencia humana sostenida en la Luna y, a largo plazo, en Marte. En esta nueva etapa, Estados Unidos colabora estrechamente con socios internacionales como Europa y Canadá. El módulo de servicio de la cápsula Orion, esencial para la misión, ha sido construido por empresas europeas seleccionadas por la Agencia Espacial Europea.
La Artemis 2 también servirá para realizar experimentos científicos sobre la salud humana en el espacio. Los astronautas llevarán dispositivos como pulseras de seguimiento, analizadores de saliva y “avatares” biotecnológicos —pequeños dispositivos con tejido humano—, para estudiar el impacto de los vuelos espaciales en el cuerpo humano.
El éxito de esta misión sentará las bases para Artemis 3, que tiene como objetivo realizar el primer alunizaje tripulado en más de 50 años. Esta misión está prevista para 2027, aunque los retrasos técnicos, especialmente con el cohete Starship de SpaceX —clave para el descenso lunar—, podrían posponerla hasta 2028 o más allá.
Artemis 3, en su concepción original, pretende llevar por primera vez a la superficie lunar a una mujer y a una persona de color, aunque estas referencias han desaparecido de algunas comunicaciones oficiales desde la llegada de Donald Trump a la presidencia en 2025. Su administración ha propuesto recortes al presupuesto científico de la NASA, aunque ha mantenido el apoyo al programa de exploración espacial tripulada.
Pese a los retos, la NASA ya mira más allá de la Luna. La misión Artemis 4, prevista para finales de esta década, busca instalar una estación espacial en órbita lunar —Gateway— como paso previo para futuras misiones a Marte.
“Estamos en una segunda carrera espacial”, reconoció Hawkins. “Queremos ser los primeros en regresar a la superficie de la Luna, pero queremos hacerlo con seguridad y con nuestros socios internacionales”.
La última misión tripulada estadounidense a la Luna fue la Apolo 17, en 1972. Si Artemis 2 tiene éxito, marcará un hito histórico al cumplirse 54 años de aquella última pisada sobre el satélite natural de la Tierra.






