La NASA ha anunciado que en 2026 pondrá en marcha la misión SunRISE (Sun Radio Interferometer Space Experiment), un innovador proyecto espacial cuyo objetivo es estudiar en profundidad la exosfera o geocorona, una capa tenue que rodea la Tierra y que se extiende hasta unos 400,000 kilómetros desde la superficie.

Según el Heraldo de México, este halo no es estático: su comportamiento varía en función de la energía solar y puede reaccionar de manera repentina ante tormentas geomagnéticas. Estas reacciones representan una “amenaza silenciosa” para los sistemas de comunicación terrestres, ya que pueden amplificar los efectos de las tormentas solares, generando corrientes eléctricas que interfieren con redes de comunicación, sistemas de navegación y satélites, impactando incluso servicios esenciales como Internet.

Además, las partículas energéticas emitidas durante estos eventos pueden viajar más allá del campo magnético terrestre, poniendo en riesgo a las naves espaciales y a los astronautas que se encuentran fuera de su protección.

“Estudiar cómo se generan estas explosiones mejorará la comprensión del impacto de la radiación solar en el entorno espacial y, a su vez, contribuirá a una mejor protección de los astronautas y los satélites”, afirmó la NASA.

La misión SunRISE estará compuesta por seis pequeños satélites, cada uno del tamaño de un horno tostador. Estos formarán una constelación que actuará como un único radiotelescopio virtual de aproximadamente 10 kilómetros de ancho, utilizando una técnica llamada interferometría.

“SunRISE, una constelación de seis pequeños satélites, funcionará como un gran radiotelescopio de unos 10 kilómetros de ancho, transmitiendo datos a la Tierra a través de la Red de Espacio Profundo de la NASA”, explicaron los científicos.

Gracias a esta tecnología, la misión podrá mapear el campo magnético del Sol, desde su corona exterior hasta el espacio interplanetario, y estudiar las explosiones solares en longitudes de onda de radio antes de que la radiación peligrosa llegue a la Tierra.

Una ventaja clave de SunRISE es que podrá observar el Sol en frecuencias de radio absorbidas por la atmósfera terrestre, específicamente por la ionosfera, lo que no es posible con radiotelescopios terrestres.

De esta manera, SunRISE representa un paso importante para mejorar nuestra comprensión del clima espacial y proteger tanto la infraestructura tecnológica como a los humanos que se aventuran más allá de nuestro planeta.