El Ejército de Estados Unidos realizó un ataque letal contra una embarcación en el océano Pacífico oriental, frente a las costas de Colombia, que dejó un saldo de dos presuntos narcotraficantes muertos. Se trata del primer operativo de este tipo en el Pacífico desde el inicio, el pasado 2 de septiembre, de la campaña estadounidense contra el narcotráfico en altamar.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, confirmó que la operación, ejecutada el martes en aguas internacionales, fue dirigida por fuerzas de Operaciones Especiales bajo órdenes del presidente Donald Trump.
“Había dos narcoterroristas a bordo de la embarcación durante el ataque. Ambos fueron abatidos y ninguna fuerza estadounidense resultó herida”, señaló Hegseth.
Con esta acción, suman ocho los ataques conocidos desde el lanzamiento de la ofensiva marítima, que según la Casa Blanca ha dejado al menos 34 muertos. Washington sostiene que todas las operaciones se han llevado a cabo en aguas internacionales y que los tripulantes pertenecían a cárteles designados por el Departamento de Estado como organizaciones terroristas.
Aunque el gobierno estadounidense no precisó a qué grupo criminal atribuía la embarcación atacada frente a Colombia, afirmó que la inteligencia “respalda sin duda” la identificación de los objetivos y cargamentos. Sin embargo, no se han presentado pruebas públicas que sustenten dichas afirmaciones.
Controversia legal
Diversos defensores del derecho internacional humanitario han cuestionado la legalidad de la campaña, argumentando que las fuerzas armadas no pueden atacar deliberadamente a civiles —incluso sospechosos de narcotráfico— que no participen directamente en hostilidades. Washington, en cambio, ha defendido su estrategia bajo el principio de “defensa propia” y en el marco de un supuesto “conflicto armado” contra los cárteles.
En uno de los ataques previos, el séptimo, el Ejército estadounidense mató a tres hombres acusados de transportar drogas para el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo colombiano catalogado como organización terrorista por Estados Unidos desde 1997.
Contexto regional
Sudamérica sigue siendo el principal origen de la cocaína mundial, especialmente en Colombia, Perú y Bolivia, de acuerdo con la ONU. Gran parte del tráfico hacia Norteamérica utiliza las rutas marítimas del Pacífico y el Caribe, conocidas como la “zona de tránsito”.
La administración Trump también ha enfocado su discurso en Venezuela y su presidente, Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar un “cártel” y de participar en el narcotráfico internacional. Fuentes oficiales han confirmado que la CIA realiza operaciones encubiertas en territorio venezolano y que se evalúan nuevas escaladas, incluso con posibles acciones terrestres.
El mandatario estadounidense calificó los primeros ataques en el Caribe como una “tragedia”, al reconocer que entre los fallecidos había ciudadanos venezolanos y miembros de pandillas.
Mientras tanto, el gobierno de Trump sostiene que su ofensiva busca frenar el flujo de drogas hacia su territorio, donde en 2023 se registraron más de 100 mil muertes por sobredosis, principalmente vinculadas al fentanilo de origen mexicano, una sustancia distinta a la cocaína.







