El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que solicitó al Departamento de Justicia iniciar de forma inmediata una investigación contra las principales empacadoras de carne que operan en el país, por presuntas prácticas ilegales de colusión y fijación de precios que, según afirmó, estarían afectando directamente a los ganaderos estadounidenses.

De acuerdo con el mandatario, estas empresas —en su mayoría de propiedad extranjera— habrían inflado artificialmente los precios de la carne de res, perjudicando tanto a productores como a consumidores. Trump sostuvo que su objetivo es proteger al sector ganadero nacional, al que considera injustamente responsabilizado por el aumento en los costos del producto.

Aunque la declaración presidencial no precisó qué compañías serán investigadas ni presentó pruebas concretas sobre las acusaciones, el anuncio se produce en un momento de alta tensión comercial para el sector agropecuario estadounidense.

El mismo día del anuncio, el 3 de noviembre de 2025, la secretaria de Agricultura de EE. UU., Brooke Rollins, sostuvo una reunión en Palacio Nacional con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para abordar la reapertura de la frontera estadounidense a las importaciones de ganado mexicano, actualmente suspendidas por un brote de gusano barrenador.

El cierre fronterizo ha provocado pérdidas millonarias para los ganaderos del norte de México, mientras el gobierno mexicano trabaja en la instalación de una planta de producción de moscas estériles, una medida biotecnológica destinada a controlar la plaga.

Este contexto agrícola y comercial se desarrolla mientras Estados Unidos enfrenta un cierre gubernamental de más de 30 días y un ambiente político tenso en el Senado. Además, el gobierno de Trump mantiene una política arancelaria agresiva, que incluyó en julio pasado un arancel del 40 % sobre productos brasileños, entre ellos el ganado, medida justificada como respuesta a lo que Washington calificó de “emergencia económica” vinculada a la situación política en Brasil.

Con esta nueva investigación, Trump busca proyectar una defensa del productor estadounidense, aunque aún no se han definido los alcances ni los plazos del proceso judicial.