El entrenador de la Selección Mexicana, Javier “Vasco” Aguirre, respondió al mensaje enviado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante la presentación oficial de la Copa del Mundo 2026, evento celebrado en el Salón de la Fama del Futbol Nacional e Internacional.

La mandataria hizo un llamado a los jugadores y cuerpo técnico a recordar la responsabilidad de representar al país, mensaje que el estratega nacional no tardó en respaldar.

“Fue un gran mensaje, un apoyo y estímulo importante. Coincido totalmente con sus palabras, porque sabemos lo que significa portar esta camiseta y representar a millones de mexicanos”, señaló Aguirre, quien dirigirá su tercera Copa del Mundo.

Durante la presentación del trofeo del Mundial —que tendrá a México como una de las sedes junto con Estados Unidos y Canadá—, Sheinbaum envió un mensaje de aliento al Tricolor desde el Palacio Nacional.

“México es un país extraordinario. Cada vez que los jugadores pisen la cancha, que piensen en eso, en nuestra historia y en el gran país que somos. No sólo representan a su persona, sino a todo un pueblo”, expresó la presidenta.

El mensaje fue bien recibido tanto por la afición como por el propio Aguirre, quien busca imprimir un sentido renovado de identidad en la Selección Nacional de cara al torneo más importante del planeta. El técnico destacó que, además del talento, la clave será la unión y el compromiso colectivo.

Durante su intervención, el “Vasco” también fue consultado sobre el posible llamado de Álvaro Fidalgo, mediocampista español del América, vinculado recientemente con la Selección Mexicana. Aguirre evitó confirmar cualquier decisión, aunque aclaró que “se valoran todas las opciones disponibles para reforzar al equipo”, y que por ahora no existe una convocatoria definida más allá de los jugadores elegibles según los reglamentos de la FIFA.

Con la mirada puesta en 2026, Aguirre trabaja en conformar un grupo competitivo que haga historia en casa. México, uno de los tres anfitriones del próximo Mundial, buscará romper la maldición del quinto partido y devolver la ilusión a una afición que anhela ver al Tricolor con un papel protagónico frente al mundo.