La carrera global por dominar la computación cuántica —una de las tecnologías más estratégicas y disputadas del siglo XXI— se está intensificando rápidamente, y China está muy cerca de alcanzar a Estados Unidos. Así lo afirmó John Martinis, uno de los ganadores del Premio Nobel de Física 2025, en una entrevista con Bloomberg News desde Tel Aviv.
Martinis, quien lideró el equipo de Google que anunció la supremacía cuántica en 2019, aseguró que el panorama ha cambiado drásticamente en los últimos años.
“China es definitivamente muy competitiva en esto. La gente debería preocuparse de que exista una verdadera competencia”, afirmó. Mientras en 2019 se estimaba que el país asiático tenía un retraso de tres años, hoy la diferencia es mínima: “Ahora nos preocupa que tal vez les llevemos una ventaja de nanosegundos”, advirtió.
Según el físico, Estados Unidos, Europa y China se encuentran en una carrera para construir computadoras cuánticas con aplicaciones prácticas, un objetivo que podría alcanzarse en un plazo de entre cinco y diez años. Esta tecnología tiene un enorme valor estratégico por su potencial para descifrar comunicaciones militares, vulnerar infraestructuras críticas y desarrollar métodos avanzados de simulación y análisis.
Martinis destacó que los científicos chinos avanzan a un ritmo sorprendente:
“Cuando en Occidente se publican artículos, en un par de meses aparece uno con capacidades similares desde China”, señaló.
El investigador aseguró haber advertido esta situación a funcionarios de la Casa Blanca. Durante la administración Trump, la prioridad había sido mantener la ventaja en inteligencia artificial, aunque ahora —según Martinis— el gobierno estadounidense “está avanzando hacia la cuántica”.
Los avances del sector privado también impulsan esta carrera. En octubre, Google anunció que su chip cuántico Willow ejecutó un algoritmo 13 mil veces más rápido que la mejor supercomputadora clásica del mundo. La compañía aseguró que este progreso podría replicarse en otras plataformas y habilitar aplicaciones útiles en los próximos cinco años.
La computación cuántica utiliza cúbits, unidades capaces de representar simultáneamente 0 y 1, multiplicando exponencialmente la capacidad de procesamiento frente a los bits tradicionales.
Martinis se encuentra en Tel Aviv instalando un dispositivo de cúbit superconductivo desarrollado por Qolab —empresa que fundó tras su salida de Google en 2020— como parte de un proyecto conjunto con el Centro de Computación Cuántica de Israel y la startup Quantum Machines. El equipo estará disponible para investigadores internacionales.
La próxima semana, Martinis recibirá el Premio Nobel de Física junto con John Clarke y Michel Devoret, por sus contribuciones decisivas al desarrollo de la computación y los sensores cuánticos.





