China ha emitido una fuerte advertencia a las Naciones Unidas sobre los potenciales riesgos de seguridad que implica la expansión acelerada de la constelación de satélites Starlink, creada por la empresa SpaceX de Elon Musk. Según un representante chino, la proliferación descontrolada de satélites comerciales, especialmente por parte de un único país, sin una regulación adecuada, está generando “desafíos pronunciados” en términos de seguridad y protección a nivel mundial.
La alerta fue lanzada durante un acto informal del Consejo de Seguridad de la ONU, donde el diplomático chino destacó incidentes pasados, como las peligrosas aproximaciones entre los satélites Starlink y la estación espacial china en 2021. Estas situaciones de casi colisión son solo algunos ejemplos de los riesgos asociados con la saturación de la órbita terrestre baja, particularmente con la creciente presencia de satélites comerciales como los de SpaceX.
De acuerdo con el representante de Pekín, los satélites Starlink compiten por los recursos limitados de frecuencia-órbita, lo que incrementa considerablemente el riesgo de colisiones. Este problema se intensifica con el aumento masivo de satélites en órbita, que según diversos estudios, podría desencadenar una crisis si no se controla adecuadamente.
En la actualidad, SpaceX tiene más de 8,500 satélites activos en órbita terrestre baja, lo que representa más del 66% de los 12,955 satélites que están operando en esa zona del espacio. Además, Elon Musk ha manifestado su intención de expandir la constelación hasta más de 42,000 satélites, a pesar de que la compañía tiene actualmente autorización para lanzar 12,000. Cada satélite de Starlink tiene una vida útil de aproximadamente cinco años, después de los cuales se destruye de manera controlada al reentrar en la atmósfera terrestre.
En respuesta a la expansión de SpaceX, China está desarrollando su propia red de satélites, Quianfan, con el objetivo de lanzar más de 15,000 satélites para 2030. Este proyecto busca ofrecer una cobertura global de banda ancha, compitiendo directamente con Starlink.
El diplomático chino también expresó su preocupación por el uso cada vez más frecuente de los satélites comerciales para fines de reconocimiento y comunicaciones en escenarios de conflicto, lo que podría incrementar el riesgo de una carrera armamentística en el espacio. En este contexto, se instó a Estados Unidos a que refuerce la regulación y supervisión de sus actividades espaciales comerciales, además de abordar las inquietudes manifestadas por la comunidad internacional.
China subrayó que la creciente congestión en la órbita terrestre baja, que se ha intensificado desde 2018, está poniendo en peligro las operaciones espaciales de otros países, especialmente aquellos en vías de desarrollo que carecen de recursos o capacidades para gestionar el espacio de manera segura.
A pesar de las advertencias, SpaceX no ha respondido aún a las solicitudes de comentarios sobre este asunto.
Este tema subraya la creciente importancia de establecer normativas internacionales más estrictas y colaborativas para la gestión del espacio exterior, un recurso que se está volviendo cada vez más crucial tanto para la comunicación como para la seguridad global.






